viernes, 9 de octubre de 2009

Un microrrelato con dedicatoria


Para Carlos y Mercedes

ENTRE GATOS Y PERROS

Pedro y Juana conviven desde hace cuarenta años en un minúsculo apartamento. No han tenido hijos, pero sí perros y gatos de variado pelaje. Más por Juana que por Pedro, porque a él los animales le traen sin cuidado. En realidad, hace días que ya todo le trae sin cuidado. Sin embargo, a ella siempre le gustó acariciar lomos hirsutos y sentir bajo la piel caliente del animal el fluir somero de la sangre, y susurrar zalamerías en oídos que parecían agradecerlas. Algunos ya murieron, y a los más pequeños, como eran fácilmente transportables, Juana los fue enterrando en un bosquecillo en las afueras de la ciudad, bajo humildes letreros de caligrafía primorosa. Ahora moran en la casa tres gatos y un perro triste, ojeroso, que se encariñó tanto de Pedro, que hace una semana que no se aparta del viejo arcón.


(Imagen: Gárgola en la catedral de Sevilla. Fuente: Silenos)

12 comentarios:

Javier Quiñones dijo...

Buen microrrelato, Antonio. Lo leo varias veces y me decido a dejarte un comentario. La clave, si no voy muy equivocado, la veo en la frase "en realidad, hace días que ya todo le trae sin cuidado." En la anfibología de sus términos reside la ambigüedad tan propia de los microrrelatos. Yo lo interpreto como la desaparición, la muerte,de Pedro. El final, "el viejo arcón", es igualmente anfibológico: ¿están ahí las cenizas de Pedro y por ello el perro, tan fiel siempre a su amo, no se separa? En fin, si Juana entierra a los animales muertos, tal vez guarde a Juan en ese arcón. Has conseguido crear una intriga con tres o cuatro frases. Insisto, buen relato.
Un abrazo, Javier.
(Lo siento si he metido mucho la pata en la interpretación)

Antonio Serrano Cueto dijo...

Dejemos pasar un tiempo antes de contestarte, Javier, para no interferir en la interpretación de los demás lectores. Muchas gracias por tu atención y un abrazo.

Antonio Rivero dijo...

"en realidad, hace días que ya todo le trae sin cuidado." pienso lo mismo que Javier, la clave esta en esta frase. Sí, pocas frases e intriga en el arco de cenizas.

Llevaba un tiempo sin leerte y tuve un presentimiento al ver el enlace que me condujo aquí... Solo digo que no he perdido el tiempo, al revés, creo que le gané ventaja.

Saludos Antonio.

Barrach dijo...

Buenoooo, habrá sido como el juego del escondite en The Mistletoe Bough

"At length, an old chest that had long laid hid
Was found in the castle; they raised the lid.
A skeleton form lay mouldering there
In the bridal wreath of that lady fair.

How sad the day when in sportive jest
She hid from her lord in the old oak chest,
It closed with a spring and a dreadful doom,
And the bride lay clasped in a living tomb.

Oh, the mistletoe bough."

(en versión de Nick Cave, and the Bad Seeds, por supuesto)

Antonio Serrano Cueto dijo...

Vaya, no conocía estos versos que canta Cave. Le vienen al micro como anillo al dedo. Por cierto, es obvio que eso de la rama de muérdago es una alusión a la rama que le abrió a Eneas las puertas del Infierno. Gracias por este comentario tan ilustrado, Barrach.

Pedro Herrero dijo...

Me sumo a las opiniones de los compañeros, pero yo también destacaría la frase: “…y a los más pequeños, como eran fácilmente transportables, los fue enterrando en un bosquecillo…” Es evidente que Pedro no es fácilmente transportable y por ello ocupa el arcón.

También me sumo a los comentarios que destacan, una vez más, la profundidad de tus historias, tan retadoras como estimulantes.

Citopensis dijo...

Muy bueno.

Un saludo.

Olga B. dijo...

Tal vez la triste clave está en que Pedro fue para Juana otro animal de compañía cuyo lomo hirsuto acariciaba, una piel caliente bajo la que sentir el fluir de la sangre. Y, como a ellos, Juana lo enterró al final.
Curioso, inquietante y eficaz micro sobre la compañía, la soledad y los afectos. Sobre la vida.
Un beso, Antonio.

Marco Valerio Corvo dijo...

Perdonad de antemano (prometo no volver a hacerlo) la vastedad - con "v" - del comentario. Besos.:
Me encanta el cuento, o microrrelato,… me subyuga. Perfecto. Intuyo que los dos amigos a los que está dedicado también lo encontrarán precioso. Es tan … alegremente triste. Como todo impregnado de una melancolía dorada. Que versatibilidad. Que capacidad tienes de evocar tanto en tan escasas líneas. Me siento muy identificado con él. Al principio, lo de los 40 metros nos asusta. Después de todo me encuentro entre los que disponemos de alrededor de 80. Otros de nuestra misma clase social, supongo que alcanzarán los 120. Pero es igual, la jaula es la misma. En este caso narrado la proximidad de los barrotes angustia. En el otro la mayor distancia entre ellos nos da una pasajera, engañosa ilusión de libertad. Pero se trata quizás solo de otra “ficción social”, como diría Pessoa … El tema de perros y gatos como piedra angular resulta pintiparado como ejemplo de depositarios de nuestros afectos, ya que resultan tan pequeños, delicados, entrañables. Pero podían ser intercambiados por cualquier otra cosa: los libros que leemos, las películas que nos emocionan, también podrían ser las excursiones por el campo o al monte, o las veladas o francachelas en el bar con los amigos. Supongo que Juana acaricia el lomo de sus felinos con el mismo placer, inquietud o perseverancia con el que aporreamos el teclado del ordenador … Y ella, que lo pierde a él, y el perro triste también … los lugares de veneración de los recuerdos: el arcón, o el bosquecillo… Como renuncio yo también a tener hijos, no sé si éstos introducirían una variable decisiva en la penumbra suave de la prisión … No creo que nadie se crea aquello de la “perpetuación de sus genes” – resulta como muy “neocón”, “patriarcalista”, no, no pertenecemos a esa clase social ni a esa “cultura”-. A lo mejor representan el “cayado para la vejez”; debe ser esperanzador pensar que algún día alguien amado nos cierre tiernamente los ojos … No lo sé… Dice Gabriel García Márquez, que la principal motivación de un escritor resulta ser, para que lo quieran sus amigos … ¡Enhorabuena!, una vez más.

Javier Quiñones dijo...

Antonio, estoy en ascuas, esperando la respuesta, que se demora. ¿Está la prometida contestación en los comentarios de los amigos que dejaron aquí su opinión o hay más?
¡Sácame, sácanos de dudas, hombre!
Un fuerte abrazo, Javier.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Javier, si no he contestado ha sido porque tú ya diste con las claves, lo cual han confirmado otros lectores. Yo pretendía que la alusión al final a la semana que lleva el perro esperando fuese, de algún modo, un eco de ese "hace días" del principio. También jugar con la manida expresión de "todo le trae sin cuidado", pero dándole un sentido que sólo se desvela al final. El arcón quiere ser el lugar misterioso donde se esconde la verdad última del relato, pero dejando al lector que fabule sobre si Pedro está cadáver o ahí están sus cenizas. Que la anciana entierre a los animales muertos porque son "llevaderos" también apunta en esa dirección, como bien vio Pedro Herrero. Pero pocos lectores han caído (creo que sólo Olga) en que la anciana ha encontrado en los animales las caricias y amor que Pedro no le daba, lo cual lleva al lector a imaginarse el tipo de marido quie pudo ser.
Muchas gracias, Javier, por tu interés. Un abrazo.

Javier Quiñones dijo...

Gracias a ti, Antonio, por escribir textos tan sugerentes.
Un feurte abrazo, Javier.