domingo, 4 de octubre de 2009

Estampas desde Lovaina: El zorro de Les Marolles


Bruselas está al alcance de la mano. Sólo 15 minutos en tren y ya paseas por la capital del reino. Un trayecto corto, pero suficiente para leer un relato magnífico de Albert Sánchez Piñol, "De chiquitín, tos de mastín; más adelante, pata de elefante", de su libro Trece tristres trances (cuando lo termine diré algo más sobre la impresión que me va dejando esta lectura). El centro turístico de Bruselas suele arder de gentío, pero esta manaña venía redoblado por causa del Brussels Marathon et Half Marathon. Como guardo buenos recuerdos de Les Marolles, he enfilado hacia el sur en busca de este barrio decadente. Igual que en El Rastro madrileño y en la Alameda de Hércules bética, los domingos hay mercadillo de baratijas y cachivaches en la Place du Jeu de Balle. Una cerveza sentado en una de las terrazas que miran a la plaza puede deparar sorpresas. A mi izquierda varios músicos callejeros tocan una música del diablo, un heavy metal más a lo bestia que debe de tener hartos a los vendedores ambulantes, porque, de cuando en cuando, alguno lanza al aire un exabrupto. Cuando por fin los chicos dejan de aporrear los bártulos sonoros, se me sienta a la derecha una señora que trae en las manos un bulto recién comprado. Lo coloca en el suelo y el objeto se mantiene de pie. Descubro asombrado que se trata de un zorro disecado, de medio metro de estatura, que se queda junto a la mesa sin rechistar, pero con las fauces abiertas. Los belgas tienen un amor a los animales que se prestaría a guasa en mi Cádiz natal. Esta vez era un zorro inanimado, pero en más de una ocasión he visto cómo un perro compartía mesa con su dueño en una cafetería, o asiento en el vagón de un tren. Lo mejor de todo es que este zorro, a pesar de ser horroroso, empieza a causar admiración. La mujer le hace fotografías con su móvil y varias personas se acercan a tocarlo entre sonrisas. La medalla se la lleva un hombre que le pide permiso para dejarse retratar abrazado al susodicho. Pensando de nuevo en la guasa gaditana, cambio de esquina y entro en la siempre recomendable taberna La Brocante, donde los domingos suele haber música en directo. Hoy, jazz. Batería, saxo y bajo animan el local donde se derrama la cerveza (ay, la cerveza belga, tentación que no conoció Cristo) y se vacían mejillones a dos manos. Además de la lluvia, otras amenazas se ciernen sobre la Place du Jeu de Belle. Me voy para volver.

7 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Buena entrada Antonio.

Anoche vi a un zorro entre ciervos en Almadén de la Plata.

Son zorros.

Gemma dijo...

Ayer -pásmate- hice una fotografía a un puesto de animales disecados que hay en Münster, lleno de zorros, castores y erizos de ojos de cristal. Un día de éstos la saco en mi blog. ;-P

Antonio Serrano Cueto dijo...

Vaya, Gemma, esto no es telepatía, esto es la invasión de los zorros disecados. Anímate y sácalo en un micro. Besos.

Mery dijo...

La lluvia tiene mucha magia, y veo que estás en el país de las mismas por excelencia.
Lovaina me gustó mucho, recuerdo.
QUé anécdota mas curiosa..

Un beso y seguimos a la espera de mas "belgicadas" (vaya palabreja).

Marco Valerio Corvo dijo...

Esto de los animales .... Es curioso. En Extremo Oriente,- estoy pensando en el Budismo - los entienden como seres "sintientes", "vivos", posibles reencarnaciones futuras en humanos - entendiendo como tal a el mas evolucionado de los animales - o antiguas almas humanas "degradadas" - entendiendo que el animal es "un humano, pero menos .... menos inteligente, menos sensible, menos importante para los demas de su especie ... etc".
En cambio para la cultura cristiana, o las religiones procedentes del mundo cultural semita en general, son "meros objetos" capaces de soportar hasta el mas degradante de los tratos ...
Yo siempre compartí cama - que no plato - con mi perro o mi gato. Y lo que me llama la atención y a eso voy, es que tan "cristianos" son los belgas como los gaditanos, ¿de donde les viene a estos un mayor grado de brutal insensibilidad, entonces ...?

Antonio Serrano Cueto dijo...

Sí, Marco Valerio, pero el zorro belga estaba disecado. ¿Es eso amor a los animales?

Marco Valerio Corvo dijo...

Bueno, desde luego que salir con un zorro disecado es ciertamente extravagante ... Y en cualquier caso no creo realmente que los belgas e ingleses los traten mejor - a los bichos -. Solo que tal vez aquí en la España Por-funda, la de los toros y todo eso, parece que luce más el parecer mas basto - con "b" -. Un abrazo.