sábado, 3 de octubre de 2009

Estampas desde Lovaina: El otoño y sus luces flamencas


Para Fernando Valls,
que siempre nos acoge a bordo
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El otoño ha llegado de golpe a Lovaina, sepultando con las hojas caídas la estela del Indian summer que me recibió el jueves. Empieza a hacer frío, frío de verdad. La gente se concentra por la mañana en los alrededores de Grote Markt, atraída en gran parte por el mercadillo de frutas, quesos, pasteles, flores y otras delicias que se instala en la calle Brusselsestraat. Se nota que es sábado en la merma del ambiente universitario, ya que ayer tarde muchos estudiantes arrastraban sus maletas para pasar en casa el fin de semana. Como podéis imaginar, el riesgo de ser atropellado por una bicicleta se ha reducido considerablemente, lo cual me ha permitido seguir mirando la ciudad de cintura para arriba, como decía en el post anterior. En ello estaba cuando me he topado con una de esas casas gremiales que coronan los centros urbanos en Flandes. Siempre me gustó, en especial esa especie de oxímoron arquitectónico (adýnaton, dirían los griegos) que supone el barco surcando las aguas del cielo en tan alada compañía.

5 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Bella Lovaina, y buen homenaje a Fernando.

Un abrazo.

Extractos... dijo...

Cuídate el lunes de esas bicicletas...y sigue mirando hacia arriba, disfrutando de las formas arquitectónicas (aquí en Cádiz ya sabes que hay que mirar hacia abajo para no pisar esas olorosas cosas que puedes encontrarte)

Besos

Isabel Romana dijo...

No conozco Lovaina, pero si algunas otras ciudades. Una de las cosas que mas me fascinan son esos mercados en la calle donde se venden cosas que aqui, por razones de higine, no se permiten vender. ¡Y mira que da gusto...! Besos.

Fernando Valls dijo...

Muchas gracias, Antonio. Llego tan tarde porque la semana pasada estuve en Münster. Un abrazo.

Mery dijo...

Lo repito, Lovaina me gusta, y ahora que veo tus fotos, con mas cariño mas aún.

Un abrazo