viernes, 30 de octubre de 2009

Estampas desde Lovaina: Bicicletas para Erasmo


Para Joaquín Parellada, amigo erasmista
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Hasta ayer pensaba que, para captar una imagen de esta ciudad en la que no aparezcan aros de bicicleta, era menester volver a mirarla de cintura para arriba. Pero tal razonamiento se me fue al traste cuando vi, en la puerta de un centro universitario, uno de esos artefactos colgando, cual fruto maduro, de un árbol. Tan aéreo punto de estacionamiento me hizo temer la expansión de una nueva pandemia que, enmascarada en los beneficios de la vida sana, conlleva altos riesgos para la salud. Pero aquí todo el mundo parece haber asumido que merece la pena. Incluso el bueno de Erasmo de Rotterdam, que tan canutas las pasó con los teólogos lovanienses, se ha resignado ya a verlas arracimadas a sus pies cuando, de tarde en tarde, baja la cabeza para relajar el cuello dolorido.

5 comentarios:

adu1 dijo...

¡Cuántos recuerdos!
Por cierto, todos ellos renacentistas:
http://eltingladodesantaeufemia.com/2009/05/12/noleggia-una-bicicletta/
Feliz pedaleo

Joaquín Parellada dijo...

Mil gracias, querido Antonio, por esta dedicatoria, con nuestro común amigo de por medio.
Quizá Erasmo, de haber vivido en nuestra época, hubiera compuesto a lomos de ellas un nuevo "Elogio" (no muy distinto del que escribió cruzando los Alpes por el Septimer: la estulticia humana poco ha cambiado).
¿Quieres creer que cuando estuvimos en Brujas nadie me supo indicar dónde estaba la estatua de Vives?

Fernando Valls dijo...

Joaquín, Antonio y Erasmo, el trío calaveras...

Antonio Azuaga dijo...

Pues para mí estas “Estampas” son como un relajante paseo en bicicleta por una ciudad que, por tu culpa, tengo a veces la impresión de recordarla… ¡Y nunca estuve en Flandes!

Un abrazo.

Olga B. dijo...

Cualquier día se baja y se da una vuelta... y tú le ves y nos lo cuentas, porque miras la ciudad con ojos de viajero que quiere atraparla, con ojos que serían capaces de ver (o imaginar) ese paseo.

Un beso.