A veces la poesía exige que pensemos en ella como oficio, y a veces esos pensamientos se transmutan en versos que, acaso, contengan algo de poesía. En ese proceso nos vamos dejando la inocencia.
AFÁN
Nombrar lo que ya tiene nombre cierto
con mudanza de forma, con voz inusitada.
Avivar el espíritu que anida
escondido en las sílabas
y ofrecerles la luz, luz renaciente,
que emerja como pez de sangre palpitante,
que crezca como el álamo cimero en la alameda,
que como el gavilán recorra el cielo fúlgido
del mediodía,
con mudanza de forma, con voz inusitada.
Avivar el espíritu que anida
escondido en las sílabas
y ofrecerles la luz, luz renaciente,
que emerja como pez de sangre palpitante,
que crezca como el álamo cimero en la alameda,
que como el gavilán recorra el cielo fúlgido
del mediodía,
............. ...........y vuelta sobre mí
ilumine el camino que a los nombres conduce.
ilumine el camino que a los nombres conduce.
(Imagen: Chapelle del Museo de Cluny. París. Fuente: Silenos)
3 comentarios:
"Avivar el espíritu que anida escondido en las sílabas", qué difícil nos resulta a algunos, entre los que desde luego tú no te hallas.Felicidades.
Muy bien Antonio, me ha gustado.
Y la exigencia siempre es sinceridad, tal vez inocencia.
Muy buen aporte, indudablemente a todos los que gustáis de escribir poesías, es una herramienta muy importante.
Un saludo,
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