domingo, 20 de septiembre de 2009

¿A qué tanta extrañeza?


Muchas veces me he sentido como ahora, los ojos cerrados a la luz, la respiración imperceptible, sensación de ingravidez y hasta un poco de vértigo. Incluso he oído, como ahora, ruidos minúsculos alrededor: insectos que vuelan, arena que arrastra el viento, ulular de pájaros tan lejanos, que parecen habitar en el ocaso. Y el mar. Se oye cerca el rumor del mar, suave, monótono, como el soliloquio de un ermitaño que un día decide abandonar el tiempo humano. Es cierto que no puedo levantar los párpados, pero otras muchas veces me han llevado la contraria, sin duda en prevención de males mayores, porque no siempre es bueno que los ojos vean lo que está a la vista. Por otra parte, conservo intactos algunos recuerdos. No son muchos, los imprescindibles: cuatro rostros, dos caricias y el júbilo de ese día que llegó inesperadamente para justificar toda una existencia. Por eso no tengo conciencia de estar más muerto que usted, amigo lector.

(Fotografía: El río del cielo, localizado en París. Fuente: Silenos)

9 comentarios:

Herman dijo...

Enhorabuena, Antonio, por tan lograda micronarración. Pocos han refutado a Descartes con tanta elegancia.
Un abrazo

Araceli Esteves dijo...

Excelente micro, Antonio, sembrado de buenas frases. De esos textos que admiten, yo diría que casi necesitan, varias relecturas.

Gemma dijo...

Lo de que no pueda abrir los ojos se me antoja una nimiedad frente a tan buenos reflejos como muestra... Hay vivos más muertos que éste, desde luego. ;-P
Un abrazo

Olga B. dijo...

Yo no sé si es refutación o elogio de Descartes, ya que esa ficiticia conciencia y pensamiento le dan su ser a un muerto que compromete con mucha eficacia, en su última línea, la vida del lector y su verdad, nuestra propia conciencia.
Muy bueno.
Un beso, Antonio.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Una ofrenda a los imperceptibles y vívidos sentidos que mantienen girando al mundo.
Sobresaliente! Opinión de un humilde lector, abrigado de vida…
Saludos cordiales.

sergio astorga dijo...

Hay un hilo de agonía en la consciencia es solo abrir un poco los ojos y buscar los imprescindibles, o cuando menos intentar inventarlos.
¿A qué tanta extrañeza? El texto es de parpado abierto.
Un abrazo lector.
Sergio Astorga

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Has justificado más de una existencia.

Saludos.

entrenomadas dijo...

Buenísimo!

Isabel Romana dijo...

Hay muertos mas vivos que algunos vivos... Un texto inquietante. Besos.