martes, 14 de julio de 2009

Olgoso como lectura de estos días


Acabo de terminar la lectura de Los demonios del lugar (Almuzara, 2007), el libro de relatos con que Ángel Olgoso ganó el I Premio Internacional de Terror Villa de Maracena. De Olgoso sólo conocía algunos relatos sueltos, pero había leído elogios por doquiera, los más cercanos por boca de mi amiga, la escritora Ángeles Prieto Barba. Ha sido una lectura endemoniada, como prometía el título del libro, porque desde el principio se me han llevado los diablos a ese lugar y no me han permitido descanso entre cuento y cuento. Gigantes que miman y enamoran a sus presas, difuntos que reciben con los ojos abiertos la primera paletada de tierra sobre su tumba, seres deformes que reniegan de su condición de deshechos de la naturaleza, demonios que pueblan las tormentas, rayos que fustigan el cuerpo de un niño como una maldición ingénita, el tiempo detenido en un ascensor, cráneos que ruedan por la pista de una bolera, un preso que intenta comprender el complejo espacio geométrico de su celda, un solo rostro que se quita numerosas máscaras superpuestas en una fiesta de carnaval, las manos cercenadas de un herrero que siguen forjando espadas en el secreto de la noche, un viajero que descubre en una cabaña que el mundo se sostuvo y sostiene en palafitos... Poe, Kafka, Borges, Cortázar...Todo un disfrute para los amantes del cuento fantástico, con el mérito añadido de una escritura espléndida, plagada de imágenes de atinado impacto visual, jalonada de adjetivaciones que se van sucediendo en una cadena de disposición milimétrica en la que poco o nada sobra. No siempre el género del relato fantástico se acompaña, como aquí, de un lenguaje rico y pulcro, de un estilo depurado que hace las delicias del lector que busca algo más que un oscuro portento en un cruce de caminos o una metamorfosis kafkiana frente a los fantasmas de un espejo. Estos demonios que he leído son seductores, tanto, que me apresuro a abrir otras puertas del universo literario de Olgoso.

4 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias por la recomendación. Se ve interesante.
Buen verano.

Capitán dijo...

Lo desconocía, la descripción me lleva a Poe.

Mega dijo...

Anotado queda.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Suscribo todo lo dicho. Olgoso es un maestro del cuento, su labor es de orfebre, su universo de una riqueza excepcional, sus materiales nobles y de gran pureza. Se agradecen sus joyas ante la abundancia de busutería, y es necesario hacer lo posible por que su obra se conozca.
Un fuerte abrazo,
Norberto Luis Romero