martes, 21 de julio de 2009

La hora de Nadine


Enclavados en una robusta colina de pizarra, los apartamentos se alzan sobre el mar a una altura de ochenta escalones. Desde que hace tres décadas el primer propietario ilustrado, don Marcos, abogado madrileño en excedencia, descubriera el cómputo en un apéndice de las escrituras de propiedad, nadie ha puesto en duda (ni siquiera la generación más joven, de suyo incrédula) que para bajar a la playa, recoleta y pedregosa, hay que pisar, según Nadine, quatre-vingt marches d’ecalier. Nadine baja todas las mañanas bien temprano, cuando los perros madrugadores aún rondan por la playa bajo la somnolienta mirada de sus amos. Aunque a esa hora uno esté todavía en la cama o en la primera ducha y no pueda verla desde la terraza, es fácil recomponer mentalmente la estampa de Nadine embutida en su pareo floreado, cubierta por las gafas verdes de Dior, balanceando el bolso de mimbre al vaivén de sus andares armoniosos. “Es la hora de Nadine”. “Seguro que Nadine ya está bajando”. Y el mar, que ha ululado durante toda la noche llamando a Nadine, la acoge amorosamente un día más. Algunos niños se sientan en los escalones más altos esperando ver cómo arrastra por la orilla su cola escamosa y lunada.

9 comentarios:

Mega dijo...

Estupenda estampa ésta de Nadine, con sus gafas de sol y su pareo floreado, dispuesto a balancearse al vaivén de las olas.
Un beso

Isabel Romana dijo...

No sabía que las sirenas fueran tan madrugadoras... Deliciosa escena, querido amigo,de la que extraerás inspiración. Un abrazo.

sergio astorga dijo...

Antonio, apetece, por no decir se antoja, estar sentado en último escalón a "La hora de Nadin y ver brillar la undosa mar entre su escama.
Fructífera tu estancia de verano.
Un abrazo sin Dior.
Sergio Astorga

Capitán dijo...

Sensaciones contrapuestas, la imagen de una mujer madura, algo excéntrica, viene a mi mente mientras describes a Nadine, hasta que llega la cola, ¿una sirena madura?

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Muy bella y sugestiva. Me ha gustado mucho esta entrada.

Un saludo.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Como un cincel en mi cabeza de piedra resuena: " DESCANSO ESTIVAL" ... Aparentemente, los genios aún no han aprendido a descansar...
Sonrisas.
Y saludos cordiales.

Juan Pablo López Torrillas dijo...

Hace un tiempo que sigo su Blog.
Deliciosa escena la que retrata.

Un saludo,
Juan Pablo López

Antonio Serrano Cueto dijo...

Bienvenido, Juan Pablo. Yo he visitado alguna vez tu "Café con libros". Seguiremos en contacto.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Mega, Isabel, Sergio y Javier, gracias por vuestra fidelidad a estos Silenos, que bailan para vosotros.
Capitán, yo, que ya no cumplo los 44, empiezo a ver a las Sirenas un poco maduritas. Será porque a veces me siento como Odiseo adherido al mástil.
Querida Fabiana, gracias por tus cariñosas palabras, que llegan refrescantes desde el otro lado de la orilla atlántica. Besos y abrazos.