sábado, 20 de junio de 2009

Los andares de Calípides


Según el testimonio de Plutarco, entre los histriones griegos expertos en la tragedia había uno llamado Calípedes digno de memoria. Solía este sujeto andar muy despacio en el escenario y, de pronto, saltaba hacia atrás, con lo que su avance era realmente lento. De ahí nació un proverbio, "Calípedes corre", que casaba bien con quienes se movían mucho y adelantaban poco. Como el emperador Tiberio, al decir de Suetonio. O como el erudito Varrón, al decir de gran Cicerón. Algunos quisieron ver en el nombre latino cierto trasunto del gallo, y mudaron la forma en Gallipedes, con la excusa de que quien así anda reproduce los andares del ave crestada. Sea como fuere, lo cierto es que esta historia evidencia una vez más la rotundidad de la célebre cita del Eclesiastés: Nihil novum sub sole ("Nada nuevo hay bajo el sol"), porque estaréis de acuerdo conmigo en que, una vez conocido el susodicho Calípedes, nuestro ínclito Chiquito de la Calzada queda reducido a un patrio imitador.

(Adaptación del proverbio Hic Callippides est, de mi libro Polidoro Virgilio. Libro de proverbios,
Madrid, Akal, 2007)

4 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Verdaderamente genial, querido amigo. Yo conozco algunos Calípides que no andan por los escenarios pero en su vida cotidiana vienen a hacer lo mismo. Saludos cordiales.

Antonio Azuaga dijo...

Ilustrador apunte sobre un personaje que desconocía y acertada consideración final. Yo soy de los que piensan que entre Grecia y Roma "se inventó" todo. Sólo se les escaparon algunas cosillas, como la paella o la tortilla de patatas, por ejemplo. Vamos, eso creo.

Olga B. dijo...

Je,je, qué razón tiene Isabel Barceló;-)
Me gusta esa historia de los andares ¿calipídicos? Quién nos iba a decir que Chiquito de la Calzada tenía tan ilustres antecedentes...
Saludos, Antonio.

Mery dijo...

No me esperaba yo el final, con Chiquito de la Calzada. Estupendo giro humorístico, Antonio.

Un beso