miércoles, 17 de junio de 2009

Las dudas de Selectividad


Escribo en la cafetería del hotel de La Línea de la Concepción (Cádiz) en el que me alojo por esta noche. El azar de un sorteo y los designios de la administración de la Universidad de Cádiz han querido que venga a este rincón fronterizo (Gibraltar, gigante con las sienes brumosas, a un lado; más al sur, la ribera de África, tan cerca, tan lejos) para formar parte de un tribunal de Selectividad. A finales del pasado y principios de este siglo mi mujer pasó aquí varios años trabajando, así que conozco algo la ciudad y un poco su gente, mucho más maja de lo que se cuenta por ahí (siempre los defendemos contra la injusta imagen que arrastran. Aquí he encontrado gente más tolerante, abierta y receptiva que en las capitales de postín). Aparte del calor, las horas de pie y la vigilancia (más impostada que atenta, porque es imposible mantener la cara de perro mucho tiempo), en las dos jornadas que llevamos ya han aflorado algunas lindezas dignas de memoria. Creo que la primera vez que asistí a uno de estos tribunales fue hace quince o dieciséis años, y desde entonces, con el paréntesis de algunas convocatorias, he repetido. Es la única relación que tengo con los alumnos de instituto antes de que aparezcan, allá por octubre, "convertidos" en universitarios. Y cada año tienen los mismos miedos, que se traducen en las mismas preguntas: "¿Se puede cambiar el orden de las preguntas?" "¿Qué pasa si tengo tachones?" "¿Puedo escribir con lápiz?" "Se me ha olvidado una cosa, ¿puedo ponerla en algún sitio? ¿Cómo la pongo?"... Hoy me ha preguntado un alumno qué significa "conciso" y otro si "origen" significa "causa". Otro, al leer en el examen que se le sugería que, para responder, hiciera un esquema, me preguntaba si el esquema "tengo que escribirlo" o "puede ser mental" (sic). Muchas de estas lindezas son fruto de los nervios; otras, de la ignorancia de los más elementales rudimentos de la lengua española. Lo peor de todo es que muchos salen, años después, con el título universitario bajo el brazo, pero con las mismas dudas que un día le espetaron a un extraño en Selectividad.
Buenas noches desde el sur del Sur.
(Imagen: San Juan Bautista de La Salle enseña a los niños (1888), de Cesare Mariani)

9 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Pues es verdad, yo soy profesor de instituto y también de universidad, y las mismas barbaridades que me dicen en bachillerato las repiten en la carrera. Me es imposible quitárselas de la cabeza, creo que en la universidad ya es tarde, y en el bachillerato también.

Un abrazo, Antonio.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Antonio
A veces, la vida, nos reclama indulgencias hacia la ignorancia; y hacia la sabiduría….
Buenas noches.

Enrique Baltanás dijo...

Toda mi solidaridad desde Écija, donde estamos pasando un poquito más de calor, supongo, que en La Línea. Pero hoy se acaba.
Y para corregir, aire acondicionado.

Capitán dijo...

En la educación española creo que sería muy bueno que los alumnos se acostumbren a realizar comunicaciones, a exponer en público, a exámenes fuera de su ámbito habitual, eso les ayudaría a entender que en la vida, cada oportunidad es un regalo y que además no suele repetirse.

Araceli Esteves dijo...

Lo de si el esquema puede ser mental me ha encantado, es de una profundidad inusitada. Le habrás dicho qúe sí, supongo...

Antonio Serrano Cueto dijo...

Claro que le he dicho que sí, Araceli, pero he añadido que si el esquema es mental, dudo mucho que el profesor pueda evaluarlo. Saludos.

Olga B. dijo...

El del esquema mental piensa, muy a su manera, pero piensa. A mí también me ha gustado mucho. Que a uno se le ocurra semejante cosa... tiene su grandeza. Un esquemita lo hace cualquiera (sobre todo si ha estudiado;-)
Saludos, Antonio.
Que sea leve.

Isabel Romana dijo...

Te daré una opinión: durante los estudios universitarios me parece que se da poca importancia a la práctica de la expresión escrita. De ahí que luego salga la gente con su título y con una gran deficiencia a la hora de redactar un artículo, un informe, o hacer una memoria. ¿Cómo va a mejorarse la ignoracia que señalas, si no se hace como mínimo el ejercicio de reflexionar para exponer ideas? Un abrazo.

Mega dijo...

Se me ha ocurrido el siguiente esquema mental a modo de resumen:

alumnos + educación a tiempo = jóvenes alfabetizados
________________________ =
2

= mayores pseudoalfabetizados.

Un abrazo