lunes, 22 de junio de 2009

El quirófano 4


Son las 8:00 de la mañana. La doctora está saliente de guardia y necesita un café de urgencia. Qué largo se le hace siempre el pasillo que conduce desde el ciego quirófano 4 a la salida luminosa. De repente, al grito de "infarto", irrumpen dos celadores con una camilla. Todo sucede muy deprisa, el grito la camilla los celadores el cuerpo tumbado los colegas médicos que la miran porque la conocen, porque es una buena compañera que buscaba la la luz, el café solo y las tostadas después de una noche dura de trabajo. Una fracción de segundo y un pensamiento embrionario en su cabeza aturdida: "cada vez más jóvenes". Y una mano experta que aprieta la suya y la consuela en la oscuridad que emana del quirófano 4, mientras en el bolso suena, solitaria y remota, la última musiquita que su hija le ha grabado para los mensajes de voz.

Antonio Serrano Cueto




(Imagen tomada de www.hospitalsharp.com/Imagenes/ImagenPqUqi2.jpg)

8 comentarios:

Angel Duarte dijo...

¡Coño!
Como hace ya... 13 años. La primera vez.
Esa musiquita... que por suerte se repite.

Abrazo, hoy, algo aturdido

Isabel Romana dijo...

Un buen relato y muy logrado el retrato de la reacción profesional de la doctora. Hasta en los momentos límites tratamos de movernos en lo cotidiano. Saludos cordiales.

Antonio Azuaga dijo...

¿Microrrelato…? Pues yo he leído un poema de esos que van directos al corazón, que es donde únicamente se entienden los poemas. He debido de leerlo mal.

Sea lo uno o lo otro, es magnífico.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Este micro brillante ( como toda letra que enlaza tu mano...) me dejó el olor del quirófano...Saludos cordiales.

PD. Este interrogante me inquieta profundamente: ¿Dónde están las Editoriales, para suplicarte que deposites bajo su custodia, un libro de micros de tu autoría? ¿Agolpadas tras tu puerta...?
Ábreles despacio, llegado el momento...

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Yo también he leído un poema.

Olga B. dijo...

A mí me ha parecido que el infarto le tocaba esta vez a ella, y era a la vez médico y paciente; no sé, me ha producido ese miedo que da la incertidumbre y el golpe por sorpresa, y esa sensación de que todos los días son una especie de ruleta rusa con múltiples balas por demasiados motivos.
Me ha gustado mucho.
Un beso.

sergio astorga dijo...

Antonio, primero está el final que no sabemos, esa línea leve, y el despertar de la rutina y el apego abierto de la realidad que se nos escapa.
El micro certero, diáfano efectivo, estas como dirían bien puesto con la palabra y en buen momento creativo.
No decaigas.
Un abrazo desde otro quirófano.
Sergio Astorga

Luis Charlo dijo...

Me ha emocionado, querido Antonio, y muy vivamente este "micro" (solo por la extensión será)relato. Un abrazo,