domingo, 7 de junio de 2009

De espíritus, habas y políticos


Los romanos de la Roma primitiva, en el ejercicio de uno de sus cultos ancestrales, celebraban la fiesta de los Lemures los días 9, 11 y 13 de mayo. Era un rito familiar un tanto extravagante. A medianoche el padre de familia (el sacerdos doméstico) se levantaba del lecho y, con el dedo pulgar entre los demás dedos juntos, con un gesto apotropaico que a muchos os recordará a los amuletos de las higas que los niños nos colgábamos del cuello, se encaminaba descalzo a una fuente, donde se lavaba las manos. A continuación regresaba y, sin volver la vista, iba arrojando habas hacia detrás y pronunciando esta frase: “Tiro estas habas y con ello me rescato a mí mismo y a los míos” hasta nueve veces seguidas. Es de suponer que las habas engolosinaban a los lemures, espíritus infernales cuyas intenciones no estaban del todo claras pero a los que, en cualquier caso, convenía tener contentos.
Durante todo el día he dudado qué votar, a la vista de la bajura intelectual de los políticos españoles (los de una y otra bandería). Finalmente, casi al cierre de los colegios, lo he hecho. Y me he vuelto a casa con la sensación de que, por más habas que arroje en noches en vela, estos espíritus nunca tienen bastante.

(Imagen: gárgola de la catedral sevillana. Fuente: Silenos)

10 comentarios:

Olga B. dijo...

Insaciables lemures. Curioso rito del que había leído algo en algún otro blog (creo que fue en el de Isabel Barceló). Interesante asociación con la del ejercicio del voto. ¿Has introducido la papeleta con gesto apotropaico?
Un beso, Antonio.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Quizas se alimentan de la desesperanza... NO hay que aflojar el ánima....
Saludos afectuosos.

sergio astorga dijo...

Antonio, no cabe duda que Roma sigue siendo eterna, por todas partes esos espíritus son una calamidad.
Tu asociación impecable,la realidad insufrible.
Un abrazo habitual.
Sergio Astorga

eva- lazarzamora dijo...

Hay que contentar a los lemures, démosles habas.
Aunque también es cierto que por muchas habas que coman ciertos espîritus no saciaràn jamàs su alegrîa ni estaràn contentos.
Saludos.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Qué buena imagen para reflejar lo que muchos sentimos al ir a votar...

Un abrazo, Antonio.

Marco Valerio Corvo dijo...

La otra noche, Querido Antonio, pusiste el dedo en la llaga: "Cada pueblo tiene los políticos que se merece", y la zafiedad de los nuestros, está, a mi modo de ver en consonancia con la ignorancia suprema y supina de la inmensa mayoría de los españoles, en "Cultura Política".
Yo también he dudado muchísimo en que votar, pero en función supongo, de la posible utilidad/funcionalidad de mi voto, y a la circunstancia general de desencanto personal con respecto a los politicos, que arrastro hace décadas.
Pero lo que de verdad me aterra, es constatar cada día, que la duda de otros, de muchísimos, semeja obedecer mas bien, a la ignorancia total de lo que cada opción representa ....
Verbigracia: hay un matiz entre el "no sé que votar" porque ignoro si servirá para algo ..... y el "no se que votar" porque no tengo "ni puta idea" de lo que pueda ir cada opción - contexto muy "español" éste....
Saludos (lamento la "no-brevedad")

Araceli Esteves dijo...

Muy bueno, muy bueno. Magnífica asociación. Yo también dude muchísimo a la hora de votar y si lo hice fue para que nadie de apropiara de mi no-voto.

Angel Duarte dijo...

No sabría qué decir... lo digo por lo del pueblo y los políticos, o el huevo y la gallina. Pero sí, así estamos. Habas contadas.
Un abrazo de vuelta

pd. yo fuí al mediodía, antes de la cervecita, aunque con idéntica sensación

Isabel Romana dijo...

Esta ceremonia de los lemures la contó la gatita que suele hacerme las crónicas de Roma. Me ha gustado esta versión moderna tuya en la que, en lugar de habas, se arrojan votos. Y al año siguiente los lemures vuelven... Saludos cordiales.

Mery dijo...

Quién sabe qué habría que echarles a estos políticos de ahora para alimentarlos. Ellos ya se llenan sus arcas particulares, así que quizás habría que lanzarles toneladas de sabiduría en forma de urnas, para que la ilusión óptica les engañara.

Un beso