miércoles, 6 de mayo de 2009

Un poema con dedicatoria


Para Olga Bernad, poeta en la red,
claro ejemplo de que, tratándose de poesía,
la letra impresa no siempre hace justicia.
En compensación por sus muchos versos regalados.


UNA NOCHE, MAÑANA

Callada volverás sobre tus pasos
para velar de nuevo
los aires desvaídos del crepúsculo.
Traerás a los poetas claridades
que iluminen sus versos y canciones.
Serás cobijo y páramo,
fuego y nieve en la copa del olvido,
y tendrán los mortales tu guarida
para el gozo expandido de los cuerpos.
Callada volverás sobre tus pasos,
estela de ceniza renaciente,
para velar el eco de mi voz
en el primer crepúsculo en mi ausencia.

5 comentarios:

Olga B. dijo...

Acabo de llegar a casa, Antonio (de recoger el premio de Víctor:-) y me he encontrado tu comentario y esto...
Mil gracias, una vez más de tantas.
Fuiste la primera persona que me enlazó (me hizo muchísima gracia, yo no sabía hacer eso:-))) y uno de los primeros en darme algo de confianza. Todo un descubrimiento para mí.
"Estela de ceniza renaciente". Lo he sido alguna vez.
Precioso.
No sé qué decir, y no es un tópico.
Un beso con todo mi cariño.

P.S.: Gracias también por ese mar de fondo. Cómo me conoces;-)))

entrenomadas dijo...

Estupenda poeta que conocí hace poco en la noche zaragozana.
Nos lo pasamos bien y además creo que repetiremos.
Me alegra mucho verla en tu blog.

Kisses,

Marta

Olga B. dijo...

Claro que repetiremos, Marta, y no tardando mucho. En Zaragoza no hay mar, pero no faltan bares, ni noches:-))
See you later.

Raúl dijo...

Ciertamente hermoso.

Mery dijo...

Voy leyéndote con retraso y me encuentro con este delicado poema para Olga.
Vaya dos estáis hechos: si la una compone con grandeza, el otro corresponde con finura.

Precioso retrato, francamente.