Es el humor de quien la mira el que da su forma a la ciudad de Zemrude
Italo Calvino, Las ciudades invisibles
Italo Calvino, Las ciudades invisibles
En la mañana de hoy me he levantado como quien empieza de nuevo. He salido al mundo con frío y llanto de novicio, desamparado pero decidido a ver con ojos inocentes lo mismo que ayer acabó velando mi mirada. En la calle me esperaban saludos, corteses gestos de vecindad y algún apretón de manos. He sentido el roce de otros aires, olido otras fragancias. La ciudad no era mi ciudad de siempre; parecía mudada para satisfacerme. Donde antes maldecía el tronido de las máquinas o el claxon hiriente de los coches, sonaban músicas de irresistible embeleso. Los gritos y malquerencias de la gente han dado paso a una exquisita afabilidad. Todo era tan distinto como lo fue anteayer, cuando salí de casa como quien empezaba de nuevo.
10 comentarios:
Me gustaría a mí encontrarme también en esa ciudad nueva. Saludos cordiales.
El ánimo lo trastoca todo, qué duda cabe, hasta convencernos de que las cosas son como las sentimos en cada momento.
Un abrazo
El final es irónicamente descorazonador. Cuando uno recurre a la ironía es que ya no se lo cree y, lo que es peor, lo mismo no vuelve a creérselo más.
No lo sé, igual es que hoy me toca la parte baja de mi ciclotimia:-)
Besos igualmente, ya sabes que me encantan estos papeles secundarios.
La mirada nueva en odres viejos suele cambiar hasta el ánimo.
Un abrazo como demañana.
Sergio Astorga
¿Es la ciudad, la nueva, o es que nos ecnontramos ante un renacido hombre, que la observa y la recorre?.
Buen relato.
Los blogs y sus comentarios son como alimentos para almas solitarias y sedientas de sensaciones. Gracias a todos
Fíjate, hace un par de años asistí a un ciclo sobre urbanismo, y uno de los conferenciantes introdujo su ponencia con Las ciudades invisibles, de Italo Calvino.
Es ardua tarea esa de renovar la mirada cada mañana. Pero una tarea grata, o así debería serlo.
Como siempre, escribes con mucho talento.
Un beso
Me ha encantado lo del llanto de novicio.A veces es así, las cosas siendo las mismas son tan distintas...
Muy bonito relato. El ánimo de quien vive y mira. El paso de lo molesto a lo admirable. Y ese final nada secundario.
Felicidades.
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