martes, 17 de marzo de 2009

Un poemilla


Un poemilla estival para esta primavera precoz:


CEREZAS EN LA PLAYA

¡Cómo hermosea junio
las horas rendidas de la tarde!

Sobre el cielo amansado de las aguas
vuelan tardas gaviotas desgranando la brisa.
Sueños espejeantes iluminan
los rostros de los últimos bañistas.

En la arena refulgen dos cerezas
en abierto racimo sobre rociada piel.
Mariposea el tiempo en la mirada
de un niño... y lentamente
escapa perezosa su cometa
de cola alborozada.
(Niños jugando con cometas. Pintura filipina anónima. s. XIX)

7 comentarios:

Mega dijo...

Tan ligero como la cometa que lo eleva.

Beso

el pasado que me espera dijo...

Un poema muy bello, Antonio, transmite esa luminosidad serena de las primeras tardes de junio.

Olga B. dijo...

Cerezas en la playa. Qué olor a verano y mar me has traído al desierto.
Gracias.

sergio astorga dijo...

Antonio, este papalote (papalot-mariposa)o comoteta ya se mira en los cielos, aquí también ya se siente la precocidad de la primavera.
Un abrazo esival.
Sergio Astorga

Antonio Azuaga dijo...

¡Qué bella sensualidad, amigo mío!

"En la arena refulgen dos cerezas
en abierto racimo sobre rociada piel."

¡Precioso!

Isabel Romana dijo...

Una escena feliz y tan etérea como la felicidad. Ya oteo la primavera... Besos.

manuel rubiales dijo...

Ya sólo el título evoca imágenes que bien merecen los versos que suceden. Maravilloso.