sábado, 14 de marzo de 2009

Poesía con Mary Lou Williams


En esta mañana apacible de marzo, poco antes de salir a disfrutar del sol y de otros líquidos dorados, organizo papeles y aparejo un poemario. Cuesta seleccionar unos poemas en detrimento de otros, y uno se siente como un mal padre que premia amorosamente a unos hijos y castiga con severidad a otros. Para pasar tal trance algo anestesiado pongo un disco de Mary Lou Williams, la gran dama negra del jazz. Compositora, pianista y arreglista de músicos como Benny Goodman y Duke Ellington y amiga de otros grandes, como Thelonius Monk, Charlie Parker y Dizzy Gillespie, esta mujer de ojos lánguidos y dedos afilados, cuyo "Nicole" suena ahora divinamente, me invita a cerrar el poemario y a salir al encuentro de la mañana. Y me marcho una vez más convencido de que hay músicas que se crearon para aliviarnos de los pesares de este mundo maltrecho.

8 comentarios:

veridiana dijo...

Tienes razón. La música nos alegra la vida.

Un saludo

Fernando Valls dijo...

Llevo casi todo el día oyéndola. Me ha traído la inspiración, el sosiego necesario para concluir un trabajo que me estaba constando redondear.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Si que es casualidad, Fernando.

Isabel Romana dijo...

Me gusta esa música que empuja a la vida. Feliz fin de semana.

Antonio Azuaga dijo...

Una bella verdad, el final de esta entrada.

Susy dijo...

Si de eso se trata, me empeñaré en conocer a Mary Lou.
Saludos.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Seguro que te gustará, Susy. Bienvenida.

sergio astorga dijo...

Antonio, fantástico, a tu invitación dejé de escuchar a Tony Bennet para sumergirme en el piano.
Gracias.
Un abrazo entre semifusas.
Sergio Astorga