Tan sin mañana estamos, que no sé
qué luz ha de venir mañana. Déjame
esta luz de febrero atardecida,
que resbala liviana por tu rostro
y se esconde furtiva en el ojal
plisado de tus pechos. Que mañana
nadie sabe si pájaros a cientos
puntearán de nuevo el tul del aire.
10 comentarios:
Hermosa incertidumbre. Saludos cordiales.
Antonio, déjame hacerte un comentario, ya que el placer es momentánio: entre tanta incertidumbre,
tus Once sílabas concatenadas tendrán mañana.
Un abrazo por el aire.
Sergio Astorga
De una belleza llena de mañana, no lo dudes.
Beso
Permíteme decirte que me ha encantado el inicio, ese "tan sin mañana estamos" me resulta demoledor.
Saludos.
Versos llenos de belleza Antonio.
Un abrazo
Sí, esos dos primeros versos son de belleza aforística; y los demás, un “carpe diem” que, estrictamente, se aparta del tópico, un “carpe díem” que se debate entre la melancolía y una estoica tristeza.
Un gran poema, Antonio.
Gracias.
En efecto, un hermoso carpe diem. Nolo podías haber dicho mejor.
Un beso
El inicio y el final; encantador poemilla. Qué bien retratada la incertidumbre ante lo que ha de venir.
Tan sin mañana estamos que la única frontera que tenemos asegurada es la del pasado, ni el presente acabamos de tenerlo. No es fácil atrapar "esta luz de febrero atardecida", pero en marzo será muy fácil recordarla.
Un beso, Antonio.
Me olvidé de comentarle; ayer a eso de las siete y media de la tarde, la bandada pasó por Tomares. Doy fe de ello.
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