jueves, 19 de febrero de 2009

La melancolía de Luz


Se llama Luz, ha cumplido dieciséis años y tiene el fulgor apagado por la melancolía. Sus padres no alcanzan a desvelar qué misterio ha ensombrecido su rostro y está minando su rendimiento escolar.
"Me temo que el asunto es más grave de lo que pensaba", afirma enigmático el doctor. "A pesar de ser una chica delgada y guapa, Luz detesta su cuerpo. Y no crean que es un problema de transexualidad. No. Ella está satisfecha con su feminidad, pero anhela ser de otra naturaleza que no sabe explicar bien. Dice que se siente pulverizada y líquida. Es como si algún gen dormido desde su nacimiento estuviese ahora despertando".
De regreso a casa, sus padres caminan atribulados y en silencio. Sin duda ahora ambos se lamentan de haber despreciado el nombre que el bebé traía grabado en la pulserita cuando lo adoptaron: Rocío.

Antonio Serrano Cueto

(La pintura es de Susana d'Momo)

10 comentarios:

Herman dijo...

Es comprensible la melancolía de Rocío, obligada a ser Luz.
Porque ser luz es infinitamente más arduo que ser gota de agua adherida. Delicioso, Antonio. Un abrazo

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Me ha recordado los versos de Ángel González:
Los nombres que te invento no te crean.
Sólo- a veces son como luz los nombres- te iluminan.

Ay, estar atrapados en un nombre que no nos corresponde (los que nos llamamos Antonio no tenemos ese problema a Dios gracias...).

sergio astorga dijo...

Antonio, el nombre que te nombra es un gen que se descubre cuando nadie lo espera.La melancolía de Luz, podia ser la felicidad de Rocío
Saludos.
Sergio Astorga

Mery dijo...

Me ha venido a la mente los versos de Pedro Salinas:
Nombre, ¡ qué puñal clavado
en medio de un pecho cándido
que sería nuestro siempre
si no fuese por su nombre !

Qué delicado relato te ha salido, una vez mas, Antonio.
Un beso

el pasado que me espera dijo...

Qué hermoso relato. Los dieciseis años a veces se nos presentan tremendamente reveladores.

Olga B. dijo...

Ay, "lo que tardamos en olvidar un nombre"...pero si el nombre es verdadero, vuelve.
Creo que va a ser mi preferido, desbancando a Elafonisi;-)
Un beso y enhorabuena, una vez más.

Antonio Azuaga dijo...

Lo que más me ha gustado es la sorpresa: hasta la mitad del texto me creía ante una reflexión sobre trastornos alimenticios de ésos tan graves en adolescentes; a la altura de su “feminidad satisfecha”, se desconcertó mi común hipótesis; en el último párrafo, se trasformó en sorpresa metafórica.

Muy bello.

extractos... dijo...

Te felicito hermano, un hermoso texto.

besos

Triana dijo...

Me pasó como a Antonio, pensé en una anorexia de entrada, siempre consigues de formá magistral sorprender.

Me ha gustado muchisimo Antonio.

Un abrazo.

Marco Valerio Corvo dijo...

A mi me gusta utilizar nombres diversos: Marco Valerio Corvo es en recuerdo de aquella vida en que fuí romano. Rodaba el siglo IV antes de la Era de los Nazarenos, y participé en la Tercera Guerra contra Veyes, hoy ruinas etruscas desoladas, a tan solo cinco leguas de nuestra ciudad: Roma.

Pero recuerdo que una vez, sin ser tan guapo, ni siquiera tan delgado, como Luz, y sin odiar mi cuerpo .... sino mas bien, incapaz de comprender mi ser, mi existir, el porqué de mí, en este mundo extraño. No tenía 16 (yo a los 16 era ya un viejo que estrenaba su etapa de alumno universitario), sino varios menos, once, tal vez ... Y pensaba que tal vez, descargándome de este cuerpo, este mundo y esta existencia - soñaba con arrojarme al vacío - podría tal vez volver al mundo-planeta, cualquiera que fuese del que procedo .... pensaba yo. Ahora me doy cuenta de cuan ilusorio es todo!!!
Que mas da Luz que Rocío, mujer, hombre, niño, viejo, checheno o cubano ....

Abrazos, y felicidades por expresar tan bien tan bonita tristeza.