lunes, 16 de febrero de 2009

La luz ilusoria


Al amanecer abre sus puertas el restaurante en el que suelen coincidir varios patrulleros de la Guardia Civil para tomar el primer café y comentar las incidencias de la noche. Hoy hablarán sobre todo del inesperado temporal de levante que ha sacudido la zona; se admirarán de cómo una noche apacible de otoño se volvió repentinamente un infierno de lluvia y viento conjurados; se preguntarán a cuántos barcos sorprendió faenando y cuántos arribaron a puerto gracias a la diligencia y pericia de sus tripulantes. Hablarán también de la cercanía del puente de la Inmaculada, del trabajo redoblado en la carretera en esos días de trasiego interminable. Hablarán también de los turnos solicitados para las próximas fiestas navideñas, de las guardias que habrán de cubrir sin remedio, lejos de la familia y del hogar donde se cantará en su ausencia por la Natividad o se brindará con cava por la prosperidad del Año Nuevo. Pero hasta que llegue ese primer café, el faro de Tarifa todavía iluminará muchas veces el cadáver del hombre.

Escribí estas líneas hace años, cuando los cadáveres se amontonaban en la inmensa fosa común que es el Estrecho. Años después, con S.I.V.E. (Servicio Integrado de Vigilancia Exterior) y sin él, la sangría de los naufragios continúa. El último ayer en las costas de Lanzarote, con un saldo hasta el momento de una veintena de muertos, muchos de ellos niños. Mientras tanto, los policías de Madrid hacen números con los inmigrantes detenidos para maquillar la ineficiencia de los políticos.

(Faro de Tarifa. Fotografía de Eladio Romero Abollado)

7 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Habrás querido decir "para maquillar la ineficacia" de los políticos, ¿no?
Muy oportuna la recuperación de este escrito, Antonio. Un abrazo.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Claro que sí, Juan Antonio, con ironía. Pero para que no haya dudas respecto de la mediocridad del común de nuestros políticos y mandamases, cambio la "eficiencia" anterior por "ineficiencia". Un abrazo.

entrenomadas dijo...

La circular de la policía con su número de detenciones semanales es de lo más vergonzoso y cruel que he visto en años.

Me asusta que lleguemos a acostumbrarnos a noticias como estas. O que seamos espectadores de naufragios, de gente herida que llega con los pulmones encharcados y la fiebre en las venas. Las imágenes de los paseantes observando cómo atendían los servicios médicos a los inmigrantes me ha producido miedo, miedo de "tanta buena gente" que mira, calla y se acostumbra al paisaje como si fuera ajeno a sus vidas.
Bueno, no me enrollo más porque me puede, me puede esta herida abierta.


Gracias por recuperar este texto y por compartirlo.


Un beso,

M

el pasado que me espera dijo...

Gracias por tu visita, Antonio. Me alegro de haberla devuelto pasando por aquí y leyéndote. También me gusta lo que haces. Un abrazo.

Mery dijo...

Ya ves, escrbiste esto hace años y la tragedia continúa.
El mundo tiene muchas enfermedades, sin vacuna prevista, por lo que se vé.
Un abrazo, ha sido tu entrada muy oportuna

Mega dijo...

Por esa herida abierta desaparecen tantas vidas como cadáveres es capaz de soportar la mirada impávida del hombre...

Un abrazo

Triana dijo...

Es lo terrible del ser humano, cuando las tragedias se hacen cotidianas, la sensibilidad se va atenuando hasta casi desaparecer.
En cuanto a la circular, he leído estos días que esa consigna, no es nueva,¿hacía donde caminamos y a quien le damos nuestros votos? ¿o sencillamente da igual porqué todos los que llegan son automaticamente "convertidos"?

Tu trabajo, como siempre excelente.

Un abrazo Antonio