¿A qué viene la ausencia, si su ser es no estar?
¿Persiguiendo qué espacio todavía ocupado
se me acerca, rondando qué cuerpos aún míos?
¡Qué extraño este sentir cómo desde remotos
lugares me alcanza su largo aliento de arena!
¿Persiguiendo qué espacio todavía ocupado
se me acerca, rondando qué cuerpos aún míos?
¡Qué extraño este sentir cómo desde remotos
lugares me alcanza su largo aliento de arena!
(Carretera paralela al Guadalquivir. Trebujena. Fuente Gráfica: Silenos)
7 comentarios:
(...)
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
J.L.B.
Leyendo tu poema, Antonio, me ha venido a la cabeza un libro estupendo de Umbral que leí hace ya algún tiempo y que lleva por título una frase de Heidegger: "Un ser de lejanías" (en realidad la frase completa es "el hombre es un ser de lejanías"); y de ausencias, podríamos añadir, que se van haciendo presentes cuando nadie las llama y nos crean esa sensación de extrañeza; escribía Umbral en ese libro: "Ir muriéndose es ir alejándose de las cosas, o ver cómo las cosas se alejan." De todo hay en tus versos.
Me gusta este poema y también me gustó el anterior, el de hace un par de entradas o tres. Y me gusta también el título de la etiqueta. Tienes razón, cuando uno hace público lo que escribe deja ya de ser, al menos un poco, de uno mismo.
Un abrazo, Javier.
Cuando la poesía crece hasta la filosofía, descubre la condición humana de su origen, que es la pregunta. Cuando la filosofía se encuentra con la pregunta, la de verdad, la que no tiene respuesta, crece hasta la poesía, que es su desolada venganza desde la belleza.
Pues eso es lo que aquí me he encontrado hoy. Gracias.
¿A qué viene la ausencia, si su ser es no estar?
Magnífica.
¿Y de las angulas de Trebujena?
Llego aquí a través de la bitácora de González Romano y me encuentro este poema tan bello. Tiene el aire revelador y misterioso de la buena poesía. Y además es breve, como a mí me gustan. Enhorabuena.
Gracias, Jesús, y bienvenido.
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