jueves, 15 de enero de 2009

Desventuras de Ventura Torcuato (1): La culpabilidad (presunta) de la mosca


Queridos amigos lectores, he aquí otro micro, esta vez sobre el honroso oficio del abogado defensor. Que lo disfrutéis.


LA CULPABILIDAD (PRESUNTA) DE LA MOSCA
En los anales de la abogacía figura el nombre de Ventura Torcuato en letras de oro, en premio a una entrega sin igual a la causa de su defendido. Cuentan —y no añado ni quito nada a lo oído— que, poco antes de una condena segura por homicidio involuntario, Ventura hizo un alegato tan elocuente sobre la inocencia de su presunto, insistiendo en que todo fue una desgraciada concatenación de hechos fortuitos, que el juez accedió a la reconstrucción del suceso en la sala. Como no fue posible hallar mosca alguna, causa primera de todo, el fiscal se prestó a poner música siseante en el oído del presunto, a fin de despertar su reacción. En sustitución de la ventana y el alféizar colocaron una alta escalera plegable, en cuya plataforma se depositó una maceta con un orondo cactus, en vez de los floridos geranios originales. Siseó el fiscal, corrió el presunto con el matamoscas en la mano detrás del vuelo fantasmal, subió la escalera y sacudió con fuerza al insecto presuntamente posado en la planta, de suerte que el tiesto con el cactus cayó , como cayó en su día el de geranios. Pero si entonces la cabeza rota de la vieja no emitió sonido alguno, la del pobre Ventura, que sujetaba amablemente la escalera para que el presunto no se descalabrase, dejó escapar un toc metálico antes de abrirse en dos mitades. Aplaudió el juez la abnegación del abogado y ordenó de inmediato la puesta en libertad de su defendido. Nunca antes había desvelado nadie con tanta verosimilitud el engranaje de un accidente.

6 comentarios:

LUISA M. dijo...

Divertidísimo y genial este microrrelato, Antonio.
Haces una magnífica utilización de las palabras y, además, me ha parecido muy original la descripción de la reconstrucción de los hechos.
¡Pobre abogado! en fin, pero consiguió librar a su defendido de la condena. ¿Ha vuelto a defender a algún acusado más después de que le abrieran la cabeza?
Saludos.

Mega dijo...

El oficio, en efecto, muy honroso. El caso, tan absurdo como divertido. Seguramente lo segundo sea consecuencia de lo primero.
Abrazo

Triana dijo...

Eso es un abogado defensor, ¡si señor!.

Buenisimo Antonio.

Un abrazo.

Mery dijo...

Además de felicitarte por la calidad de tu imaginación, decirte que usas muy adecuadamente el "presunto" (hoy en día indispensable para todo).
Un abrazo

Olga B. dijo...

Desde luego, hay moscas increíbles. Y el problema de la verosimilitud es una cuestión interesantísima, bien resuelta por el decidido abogado. Demasiado bien, quizá:-)
Enhorabuena por el micro (otra vez)
y un beso.

Antonio Azuaga dijo...

Por la boca muere el pez, y por su elocuencia lo hizo tu espléndido personaje. Muy bueno ese punto de humor negro. Lo de Ventura es morir de brillantez, éxito y abnegación. Aurea mediocritas! Es menos peligrosa.

Un abrazo.