miércoles, 7 de enero de 2009

Ejes imaginarios


No he comenzado el año con ningún propósito de enmienda, ni he bosquejado ningún proyecto (que el dios Jano me perdone tanta negligencia). No sé si esto es un síntoma de algo (no recuerdo que me haya pasado antes) o, más bien, la consecuencia natural de haber asumido, mal de grado, que el tiempo sólo gira sobre ejes imaginarios. Porque estamos estamos estamos siempre en el mismo instante, pero el movimiento más simple ajeno (un reflejo de luz en la ventana que va resbalando con el sol, el paso alado de una gaviota...) o propio (la rodilla que cruzamos, el dedo que rasca la cabeza, el párpado que quiere aliviar el picor del ojo...) provoca un cambio sutil en la escena, que ya es otra y va camino de ser otra, y otra y otra y otra. Así pues, el movimiento y la memoria (la certeza de que ha habido otros instantes previos) son los causantes del espejismo del tiempo. Fotogramas que van arrebatándonos la vida.

8 comentarios:

Olga B. dijo...

...y entre fotograma y fotograma, entre la sensación de movimiento y tiempo sucesivo que ordena las cosas en pasado, presente y futuro, algún momento raro de quietud total. El tiempo de leer esta entrada, por ejemplo.
Saludos, y no enmiende usted nada, por Dios;-)

Víctor González dijo...

Qué linda nuestra Olga verdad? Estoy con ella. No ordene usted nada, por todos los dioses.
Abrazo.

Triana dijo...

El tiempo, el implacable, el que pasó...ese ya se ordenó solo, hoy ya se colocará en su sitio cuando tenga que colocarse.

Un abrazo Antonio.

Antonio Azuaga dijo...

Me gusta esa imagen de los fotogramas ladrones, y ese llamarle “espejismo” al tiempo. A mí (supongo que a todos) lo que me incordia es la entropía, ese irreversible deshacerse el orden, que es como el “fatum”, pero más amargo porque no acaba en ningún sentido.

Por eso me gusta más tu “espejismo”; muchísimo más.

Un abrazo.

Mery dijo...

Aquí se dice verdad, desde la primera palabra hasta la última.

Un abrazo

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Las sincronías, Antonio, se producen con más frecuencia de lo que a veces somos capaces de ver. Esta mañana he estado hablando en clase de Machado, de su "Poética", la de 1931, dice allí el poeta sevillano: "Al poeta no le es dado pensar fuera del tiempo, porque piensa su propia vida que no es, fuera del tiempo, absolutamente nada." Después, hace pocos minutos, entro a tu blog y veo tu reflexión sobre las coordenadas del tiempo: magnífica, Antonio. Un abrazo, Javier.

Isabel Romana dijo...

Impresiona pensar en cómo se vería, en esa sucesión de escenas, la aparición de las primeras arrugas y su conquista total. Besos, querido amigo.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Gracias, amigos, y que el tiempo nos coja confesados. Bienvenido, Javier. Abrazos.