lunes, 26 de enero de 2009

Desventuras de Ventura Torcuato (3): Con el nombre empieza el ser


Ventura Torcuato mantuvo el Ventura, pero dejó el Torcuato en la cama del hospital. Le fluían en la cabeza recién recompuesta humores extraños, cálidos, que recorrían el laberinto ajardinado de su cerebro sin hallar la salida. De momento tenía una certeza: Torcuato no casaba bien con Ventura, porque éste corría como un soplo ensanchando veredas y Torcuato las retorcía y amenguaba. Posiblemente en ese apellido impuesto había estado la causa de todos sus males, aunque hay que decir, en pro de la claridad de esta historia, que Ventura no recordaba gran cosa de su vida anterior. Cuando lanzaba la memoria hacia atrás como una pelota, veía a la enfermera del hospital abriendo su gran boca rosada y gesticulando mucho, mirándolo fijamente y hablándole como si fuese un niño, y luego sonaba un clic. Y ahí se quedaba sin más, esperando que alguien encendiese la lamparita. Sin embargo, algo le decía que en la otra dirección todo era más fácil, que para iniciar una nueva vida bastaba con que se aventurase.
(Continuará)(Imagen: fotografía de una lámina del cerebro de Ventura)

6 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

El relato es bueno y el comentario de la foto, genial.

Antonio Azuaga dijo...

Ahora dudo entre la bipartición esquizoide y el “formateo a bajo nivel” del cerebro de Torcuato… Que debe de ser el “software”, porque el “hardware” parece que quiere ser Ventura.

Quedo en impaciente espera.

Mega dijo...

Me da a mí en la nariz que tu Ventura se ha apeado del apellido Torcuato lo mismo que tu relato del género micro... ;-)

...ahora ya sólo le queda bregar contra esas desventuras del título que le preceden...

Abrazos

sergio astorga dijo...

Antonio, después de días infaustos, esperemos que en esos corredores de su cerebro, encuentre no sólo las sonrizas de la enfermera sino la buenaventura, ardua aventura.
Un abrazo...continuará.
Sergio Astorga

Olga B. dijo...

Que Ventura se aventure me parece muy coherente. Y que la parte más dura de su cabeza quiera hacerlo, también. Estoy muy de parte del personaje:-)
Ahora tendrás que empezar otra serie: "Las aventuras de Ventura"
Un saludo, Antonio.
P.S.: Creo que de aquí puede salir el primer "culebrón" de la blogosfera.

Triana dijo...

De acuerdo con Olga, el culebrón está servido, puede dar mucho de sí, la mente perdida de Ventura creo que no quiere encontrar la de Torcuato, le incomoda y además creo que no le interesa.

Me siento a esperar el próximo capítulo con verdadero interés.

Un abrazo.