lunes, 5 de enero de 2009

Cuando la ciudad humea


Hace años escribí estas líneas evocando la explosión del polvorín militar que destrozó Cádiz en 1947. Hoy, vísperas de Reyes para quienes estamos a salvo, las dedico a los niños muertos en Gaza, que en latín tiene el bello significado de "tesoro":



Según noticias de los periódicos y las emisoras de radio, el cielo se volvió tan cárdeno en la región del crepúsculo, que desde cientos de kilómetros de distancia pudo contemplarse el prodigio. Fueron testigos los caseríos de la sierra, las villas de la costa y los pueblos de la campiña. Las madres y las novias de los quintos destinados en los cuarteles de la ciudad temieron por la suerte de sus hombres con la impotencia que producen el desconocimiento y la distancia. En los establos los animales sintieron un temblor remoto, una sacudida en el interior de la tierra que les arrebató el sueño incipiente. Los barcos que regresaban a puerto después de un día de faena emitieron un crujido de tablas en un mar que se tornaba encarnado. Poco después los cadáveres se paseaban doloridos y desconcertados por la ciudad humeante.

5 comentarios:

sergio astorga dijo...

Antonio, "que pena que sea así todo siempre, siempre de la misma manera" León Felipe.
Un abarazo mudo.
Sergio Astorga

Antonio Azuaga dijo...

Y Blas de Otero:

“… Ruego
borren la sangre para siempre. Luego
hablaremos. Yo hablo con la tierra
inerme…”

Pero nunca le basta al dolor con ser dolor: además, hace todo lo posible por ser crueldad.

Un abrazo.

Víctor González dijo...

Nos han conmovido los mismos niños y lo hemos expresado de diferente forma en nuestro último post.
Abrazos.

Triana dijo...

Como decía León Felipe y dice Sergio, siempre es de la misma manera, la vida es fragil, pero lo terible es que en esta ocasión está provocada por lo más negro y malo del ser humano, el odio.

Un abrazo Antonio.

Marco Valerio Corvo dijo...

Ese odio que atosiga y ahoga de desesperanza, y donde, si tu tuviésemos este cálido pesebre que tenemos - familia, amigos,... el trabajo y el pan seguros es a veces casi lo de menos -, sentirías tal estallido de ira incontenida, que te apetecería respondar al odio con el odio ....