miércoles, 26 de noviembre de 2008

Premios y escritores consagrados


Abundan en estos días los fallos de premios literarios. Noviembre deshoja los árboles y adorna el mundo de las letras. Cuando el escritor novel lee en las bases de un concurso que el premio es contante y sonante y, además, se publicará la obra ganadora, piensa que estos premios tienen el noble fin de allanar el camino de los escritores noveles hacia la deseada publicación, habida cuenta de la selva cainita en que se ha convertido el mundo editorial. Lo del dinero va como añadidura, para celebrarlo sobradamente. Sin embargo, los euros deben de ser para muchos la razón primera, o tal vez lo sea la acumulación de trofeos que poder exhibir para mantener la nombradía. Ello explica que concurran a estos certámenes escritores ya reconocidos. Valgan dos ejemplos: Jaime Siles ha ganado el XIII Premio de Poesía "Ciudad de Torrevieja" y Cristina Peri Rossi, el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe. Y el escritor novel se pregunta si tiene alguna posibilidad, alguna vez, de que los miembros de un jurado (de la veintena escasa de nombres que todo lo enjuician) se sientan seducidos por una plica que no oculte a un escritor consagrado. Y ya de paso se pregunta por qué en la mayoría de estos premios no se publica de oficio, además del trabajo ganador, el conjunto de los finalistas, lo cual sería de enorme utilidad didáctica para todo aquel que, un día después de haber recibido la noticia de que el laureatus ha sido otro, debe reunir fuerzas para sentarse de nuevo a escribir.

(En la imagen, Petrarca poeta laureatus)

10 comentarios:

Mega dijo...

Ay, amigo Antonio. Cosas veredes que non crederes...

Anónimo dijo...

¿Y de entre los cientos de libros que se envían desde el otro lado del charco acaso --pregunta absurda, pero no ingenua-- no hubo al menos 10 mejores que el que ahora han premiado los buenos amigos de la catalana-uruguaya CPR?

Pablo dijo...

Sospechosamente, Peri Rosi fue jurado del Premio Torrevieja que la semana pasada ganó Jaime Siles, quien casualmente(?) fue miembro del jurdado del Loewe que la ha premiado. Qué desvergüenza y qué decadancia de ese certamen.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Raro es el premio que no está amañado. La cosa funciona, más o menos, así: una editorial tiene una obra que quiere publicar; selecciona un par de miembros del jurado de un perfil próximo al que desea que gane (llamémoslos, los infiltrados; de los cientos de obras presentadas, pasan a las finales cinco o seis que son las únicas que el jurado lee; todos beben y comen bien gracias a la editorial; los infiltrados optan por la obra acordada; el resto, entre copas y jamones, dice que viva, que bien, que qué bueno. Y todos contentos.

Amaranta dijo...

Se sigue autotitulando "exiliada" después de 20 años de vivir en España y haber adoptado la nacionalidad.

Hace mucho que volvió la democracia a su país, pero parece que a Cristina Peri Rossi le aumenta el raiting mediático seguir ostentándose bajo una definición casposa y ya sin sentido, como el simpático Neuman boy.

Ayer la Peri Rossi fue juez (de otro concurso) y hoy es parte (ganadora) de otro. Su ganador de ayer es su dictaminador de hoy.

Algo huele a podrido, pero no en Dinamarca. Es la ética de los altos ejecutivos de la literatura.




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Isabel Romana dijo...

Hoy pocos apuestan por nuevos valores, me parece. Las editoriales están por y para promocionar sus ventas, no la literatura. Dicho esto con el mayor respeto por los dos autores premiados que mencionas y sobre cuya calidad no hay nada que objetar. Los premios han dejado, pues, de promocionar a escritores poco o nada conocidos. Una lástima. Saludos cordiales.

Antonio Azuaga dijo...

Me ha venido un “mal pensamiento” de Valery: la verdad se representa desnuda, pero debajo de la piel sangra.
Pues eso, Antonio, que dices verdad.

Mery dijo...

Si, resulta descorazonador lo que dices y lo que apuntan los anteriores comentarios.
Por oto lado sería muy de estimar que los finalistas tuvieran, al menos, la gracia de verse publicados. Un consuelo, a fin de cuentas.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Ke morro. haberle regalado ese premio insulta la inteligencia de quienes participaron y de los pcos lectores de buena poesía. todo queda entre socios. indigna.

Anónimo dijo...

Lo de los grandes premios archiconcedidos no es más que la punta del iceberg de la mala literatura que tenemos que soportar. Todos tenemos la culpa, por aguantar con estoicismo este sistema de un dinero público que financia concursos para el "talento" local, talleres de creación para alimentar al consagrado, de donde parte un mismo tipo de cuento soporífero y malo, y un cuerpo de críticos, a sueldo de las grandes editoriales, especializados en castigar a los que empiezan, deshacerse en alabanzas con los consagrados y en reverencias vergonzosas con lo último, acomodaticio y mal escrito, que publican los dinosaurios. Solución: comprar y leer sólo a los clásicos. Angeles