jueves, 30 de octubre de 2008

Setenta años después de la invasión marciana


El 30 de octubre de 1938 el día amaneció gris en E.E.U.U. La vida inició temprano su maquinaria de rutina y las horas fueron transcurriendo bajo la luz otoñal. Mas por la tarde, poco antes de las ocho, varias explosiones de gas incandescente iluminaron el perfil del planeta Marte. Poco después, de allí partió un sinfín de ráfagas azulencas camino de la Tierra. En granjas dispersas por el vasto territorio de Norteamérica se abrieron cráteres por efecto del impacto, mientras el pánico iba enseñoreándose de las ciudades, con Nueva York a la cabeza. Las estaciones de autobuses y trenes se colapsaron; muchos americanos cargaron sus coches con lo necesario para enfilar rumbo a la seguridad de otras tierras. Nadie parecía a salvo de una amenaza provista de cabellos tentaculares y cuerpo de serpiente gris. Fue hace setenta años, cuando un joven Orson Welles, experimentando con la lectura dramatizada de la novela La guerra de los mundos de H. G. Wells, demostró no sólo el poder de la radio, sino también la dimensión del miedo apocalíptico que anida silencioso en el corazón de los estadounidenses.

Ayer, día de la Radio, en Radio Nacional se recreó la histórica retransmisión: clik aquí.

5 comentarios:

Juan Manuel Macías dijo...

Qué bien traído este aniversario, Antonio. Me uno a la celebración. La novela de Wells ya nunca se leerá igual. Supongo que necesitamos a los marcianos, y el temor a los marcianos, para entendernos a nosotros mismos. En el fondo, los marcianos somos nosotros, como sugería la última crónica marciana de Bradbury. Un saludo.

Blog de Paco Piniella dijo...

Aquellos si que eran marcianos de verdad, no los de ahora... Con tantos efectos especiales el cine ha perdido mucha de la magia, y no digamos nada de esa combinación perfecta de radio y cine. Bueno ¡genial!

p.s. Aunque quizás ahora los extraterrestres vendrían del tirón al banco a pedirle que le devolvieran el dinero invertido en las hipotecas subprime.

Triana dijo...

Magnifica y oportuna la entrada, si Orson Wells es un mito en el cine gracias a una extensa carrera, este sin duda fue su mejor papel, aun 70 años después es fácil imaginar el pánico que sintieron los estadounidenses mientras escuchaban aquella invasión. Intentaré encontrar la recreación de RNE, he escuchado un fragmento de los ensayos y parece que se ha hecho muy bien y con unas estupendas voces.

Gracias Antonio, es una delicia regresar siempre al Baile de los silenos.

Un abrazo

Mery dijo...

Si, por casualidad dí con la emisión en la radio.
Qué añoranzas de imaginación y valentía.
Un abrazo

Betty B. dijo...

Y es curioso pensar en la inocencia. El imperio sin territorio de la comunicación juega con ella, en cada época de una manera. Aquello fue muy fuerte, puso en evidencia muchas cosas. De lo que tememos y de lo que deberíamos temer.
Un saludo, Antonio.