lunes, 6 de octubre de 2008

Se habla de los blogs literarios


Últimamente se habla y se escribe, y mucho, de los blogs literarios. Defensores y detractores andan deshojando la margarita de sus virtudes y defectos. He aquí una buena muestra:

- I Encuentro Blogs y Libros

- "Lectores", de Aurora Viñas

- "Los demasiados blogs", de Enrique Baltanás

- "Enrique Vila-Matas y los blogs", de Antón Castro

- "Blogs, la inmensa minoría", de J. L. Rodríguez del Corral.

- Y más abajo, "Sobre literatura en los blogs".

4 comentarios:

Mery dijo...

Es cierto, ya ves que incluso existen los premios BOBs.
Iré viendo los enlaces que nos muestras para ver qué dimes y diretes se dan por esos mundos de Dios.
Un abrazo

abusadete dijo...

buscando mas links???

Antonio Azuaga dijo...

De niño yo quería ser Gary Cooper. Bueno, en realidad lo que yo quería ser era el sheriff, el bueno, y la “idea platónica” de mi infancia se acomodaba bastante a lo que Gary Cooper hacía. Los amiguitos que “participaban” de esta “idea” no tenían el menor inconveniente en volverse cómplices de su desarrollo. No dañábamos a nadie, simplemente inventábamos una mentira que nos hacía felices.

Yo creo que con los blogs literarios ocurre algo parecido. Uno, por ejemplo, suelta, como otros muchos, el lastre de sus tontadas. Quien quiere se acerca y se detiene; quien no, pasa. Y todo sigue igual. No estalla una bomba, no arrasa un huracán, no se hunde la Bolsa, no se funde Groenlandia, no enferman las vacas de locura, no aumenta el precio del petróleo… No pasa nada. ¿Por qué y a quién preocupa que la gente se mire su intrascendente soledad y quiera imaginar que al escribir sobre ella se redime? Ni veo el problema, ni entiendo la preocupación. Escribir en un blog literario es como dejar un periódico, probablemente innecesario, en el banco de un parque: sólo lo lee quien quiere. Hay “foros” en nuestras días de más “peligrosa eficacia”… ¡Y cada vez pasan más desapercibidos!

Qué cosas.

enrique dijo...

Bien visto, Azuaga, bien visto.Siempre viene bien una cura de humildad.