miércoles, 15 de octubre de 2008

Las aguas del PSOE gaditano


De las aguas estancadas del PSOE local, comandadas por Pérez Peralta, se alzó hace semanas la disidencia en forma de ser bicéfalo. La cabeza más visible, por conocida, era la de Francisco Piniella, antiguo concejal del grupo socialista; la otra tenía a dos militantes de base como portavoces, Pedro J. Narváez y Juan M. Canle. Muchos militantes y no pocos simpatizantes han pedido insistentemente a ambos grupos que confluyesen en un solo proyecto. Andando los días, y a fuerza de reuniones para componer y recomponer listas, esta bicefalia inicial se ha reducido, por fin, a una sola cabeza más prominente: Piniella, Nárvaez y Canle. Sin embargo, las cosas no son fáciles, y el panorama se vuelve más cambiante conforme pasan los días. Así otros miembros del grupo inicial de Piniella parecen optar por blandir su propio estandarte, aunque voces informadas andan pronosticando que muchos de ellos acabarán subsumidos en el aparato, silenciados bajo mercedes y beneficios. Así pues, unidos estos tres socialistas bajo la bandera de la militancia de base, su peripecia hasta el día 9 de octubre, fecha de la asamblea, ya no será, como algunos advertían, un vano estornudo en el desierto. Tienen el mérito de haber abierto en un muro vetusto una brecha por la que irremisiblemente habrá de colarse día a día el agua. Porque la urgencia de una profunda renovación en el partido gaditano es indudable. Sin dicha renovación el PSOE tiene cerrada la portalada de la alcaldía. A las varias derrotas de Román frente a Teófila Martínez se suma un hecho indiscutible: Pérez Peralta, como posible alternativa a Martínez, presenta un perfil político en la calle de absoluta irrelevancia. Urge, por tanto, aparejar una ejecutiva renovada que trabaje por ilusionar a toda la ciudad con un equipo nuevo. El PSOE nacional recuperó el Gobierno después de abandonar el felipismo; el PP tiene más posibilidades de alcanzarlo otra vez con el actual equipo de Rajoy que con los hijos del aznarismo. Los políticos olvidan con frecuencia que los votantes que no militamos (a los que no se nos puede llamar por teléfono y recordarnos favores pretéritos a cambio del voto) somos muy sensibles al aire fresco.

Por otra parte, la ideología debería estar desembarazada de los intereses pecuniarios personales. He aquí otro de los males del PSOE gaditano. Convertir la política en un medio de vida, en la razón primera de las habichuelas, es una perversión peligrosísima, porque la nómina no entiende de más principios que repetirse a sí misma todos los meses, a ser posible engordando. Y cuando la nómina peligra, la ideología se va por el sumidero. No hace mucho, en el transcurso de otras elecciones, alguien me contaba que el candidato que pretendía su continuidad iba diciendo del candidato nuevo, al que tildaba de fascista e hijo de puta, que “se presentaba para echarlo”. Esta visión maquiavélica de la democracia es el lodo en que paran las arenas mencionadas. Algo detestable.

Otra perla que suele esgrimirse en este tipo de procesos es que los “trapos sucios hay que lavarlos en casa”. No me parece mal, siempre que los trapos tales no sean de trascendencia pública y, sobre todo, siempre que el agua de casa sea limpia y clara. Siempre que los disidentes tengan las mismas oportunidades para debatir, acceder a la información y trasladar sus propuestas a los militantes que la todopoderosa ejecutiva. Si esto fuese posible en la sede del PSOE, qué buena (¡y necesaria!) sería la colada. Pero me temo que allí se sufre el mismo mal endémico que aqueja a buena parte de los políticos y mandamases: la identificación patológica del individuo que ejerce un cargo con el cargo ejercido, hasta el punto de que, como en el delirio kafkiano, dicho individuo se levanta una mañana metamorfoseado en un todo compacto y monstruoso, una suerte de insecto cuya memoria y razón no alcanzan a ver más allá de sus patas peludas.

[Publiqué este artículo en La Voz de Cádiz el 9 de octubre, el mismo día en que se celebraban las susodichas elecciones. La lista de Piniella obtuvo 57 votos y la de Blanca Flores, 42. Ganó pues el candidato oficial, Pérez Peralta, que recibió 236 votos, un "victorioso 70%" del total de afiliados que asistieron a votar (349), pero poco más de un tercio de los más de 600 que hay en el PSOE de Cádiz. Conviene no perder esta perspectiva. ]

2 comentarios:

Blog de Paco Piniella dijo...

Salve Antonio:
He descubierto tu blog, aprovecho para darte publicamente las gracias por tus apoyos y por la coincidencia en lo que debe ser la izquierda en Cádiz si quiere recuperar la ciudad.
¡Salud!

Antonio Serrano Cueto dijo...

Bienvenido a este baile, Paco. Celebro que este artículo te haya parecido útil. Un abrazo.