sábado, 11 de octubre de 2008

Evocaciones (4): el mercadeo del patio


De la calle llegaban reclamos de vendedores ambulantes que solían hacer parada en el centro del patio. El carro del especiero desprendía su mixtura de olores con el fresco de la mañana: azafrán valenciano para el pescado y los arroces y para el teñido rubicundo del cabello, ramitas de canela para el ponche y el resfriado, tamarindo para las carnes y el flujo intestinal. No tardaba el confitero en ocupar el lugar con su mercadería de dulces de higos, roscos anisados y bollos con sésamo. Cercano ya el almuerzo, marido y mujer compartían el mercado: ella pasamanera, con canastos repletos de borlas, flecos y cordones; él afilador, músico de zampoña dulce y dedos quemados por la piedra.

(Imagen: "El afilador", de Goya)

6 comentarios:

Betty B. dijo...

Y no sospechaban que quedarían plasmados en un estampa sin par, junto a un papel secundario. Y al lado de una isla del suroeste de Creta, de otros veranos y otros cines de invierno. Me gusta esta colección de estampas. Las bordas, Antonio.
Saludos.

Mega dijo...

Sí que las borda, sí.
De hecho, si el propio Goya hubiera recibido el encargo de ilustrar tu texto, ten por seguro que habría pintado el cuadrito que ahora nos muestras. ;-)
Saludos

Antonio Azuaga dijo...

Un buen cuadro es aquél que te arranca palabras para describirlo, un buen texto es aquel cuyas palabras te sugieren sensaciones y emociones sin motivo o causa material que las provoque. Como éste, sin ir más lejos.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Derroche de sentidos en estas evocaciones, que nos han hecho oír, oler, ver, gustar, tocar en la distancia...

Isabel Romana dijo...

Admiro estas estampas tuyas que apelan a todos los sentidos y nos hacen recobrar algo que ni siquiera hemos experimentado. Esa es tu magia. Saludos cordiales.

Víctor González dijo...

Una de las claves a mi entender es sin duda el paseo por el olfato, que junto con la zampoña hacen a la vista trabajar durante la lectura.
Saludos admirado Antonio.