jueves, 23 de octubre de 2008

Aznar, Kundera y Homero


1. Perlas de humana estulticia

Para que hablemos de él, para que no lo sepultemos en el pozo del olvido de los ex-presidentes, José María Aznar cabalga de nuevo. Tan calladito ha estado en relación con el desplome financiero estadounidense bajo el mandato de su admirado Bush, que algunos ya le creíamos gozando de una vida apartada del global ruido, paseando por los senderos del apartamiento con la cantinela del beatus ille en los labios. Pero no, hete aquí que ha sacado su montura tejana, la de espuelas de oro, para patear el cambio climático, en sintonía una vez más con su patrón Bush. Ahora resulta que el cambio climático es una "nueva religión" y quienes nos advierten de sus consecuencias y se afanan en aminorarlas son "abanderados del apocalipsis climático". Lejos de las posturas de sus colegas de la derecha francesa Merkel y Sarkozy, las palabras de Aznar en la presentación del libro Planeta Azul de Václav Klaus, presidente de la República Checa, reprobando que se emplee dinero en algo "científicamente cuestionable", traen al recuerdo al célebre primo de Rajoy. Entre primos, niñas y padres putativos (PP), el pobre gallego trastabilla más de lo oportuno en su andadura hacia la Moncloa. Como rueda McCain con las piedras que va sembrando Palin.

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2. Bernard-Henri Lévy en defensa de Milan Kundera

Os recomiendo la lectura del artículo de Lévy que publica hoy El Mundo, titulado "Por el honor de Kundera". El filósofo arremete contra los periodistas y escritores que se complacen en la calumnia y analiza el júbilo obsceno que han sentido muchos al ver cómo la supuesta delación oculta en la juventud del autor de La insoportable levedad del ser explicaba peculiaridades de su biografía que les ponían de los nervios. Ahí os dejo un fragmento del artículo:

Pienso en ese baile reglado de la guerra literaria, en el que se sabe, de antemano, que jamás hay una segunda oportunidad y que cuando una revista -que por una ironía más de la vida, tiene el rostro de llamarse Respekt [consideración, estima]- decide saldar cuentas contigo y destruirte, a uno no le queda más remedio que asumirlo, encajarlo como pueda y decidirte a seguir viviendo, por el resto de tus días, con una sombra infame que ni siquiera te pertenece. Pero también pienso en una época como esta nuestra en la que es posible perpetrar tal faena. Observo esta ramplona época que ha convertido el ¡prohibido admirar! en su eslogan más sonoro y en el que reinan el espíritu de venganza, el resentimiento y el odio infantil hacia los escritores y hacia todo lo grandioso.
Y me digo a mí mismo que se trata de un tristísimo signo de los tiempos el de los que se enorgullecen en criminalizar, descalificar y manchar lo que no entienden y lo que los supera. Afortunadamente, los libros siguen estando ahí y, según otra ley, sobreviven a los escorpiones de la delación generalizada.

[Léase también, en la misma línea, el artículo "Kundera y sus inquisidores" de Monika Zgustova (El País, 22 de octubre).

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3. Homero travestido

En estos tiempos que corren de feminización generalizada, de fuegos de artificio con el género de las palabras (parejas como miembro y miembra deberían hacernos a los varones exigir, en justicia, los masculinos escalero, persono y estrello, entre otros), la propuesta de Andrew Dalby (en La reinvención de Homero, Madrid, Gredos, 2008) de que Homero podría haber sido una mujer viene pintiparada. El autor, que no es ningún lego, defiende, entre otros argumentos, que el conocimiento de los conflictos de género que subyacen en la Ilíada y la Odisea son propios de una mujer. No entraré yo ahora en el largo y espinoso debate sobre la personalidad de Homero, si existió como tal. Pero resulta obvio que toda propuesta de feminización vende libros. Muchos más de los que vendería Dalby si siguiera a vueltas con el ciego cantor de las epopeyas.

9 comentarios:

Mega dijo...

En cuanto a la acusación de Kundera, dice Monika Zgustova que "la culpa de todo ello es la falta de rigor de los dos historiadores tan prestos en llegar a conclusiones", y de los medios en difundirlos, cabría añadir, supongo que buscando identificar el caso de Kundera con el de Günter Grass, por si sonara la flauta...

(Tras una difamación de ese calibre, cuesta mucho convencer a la gente de la inocencia del que ha sido difamado...)

Saludos

Isabel Romana dijo...

Resulta fácil y rentable difamar, suele vender bastante. Y, paradojas del destino, El Mundo no es precisamente de los medios que menos difama. En cuanto a Aznar, sólo diré que no deja de sorprenderme (y, por favor, no lo tomes en el sentido de un famoso anuncio de la tele). Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Quizá le haya indignado a Kundera la noticia de la supuesta delación, o quizá –¡ojalá!- sea motivo inspirador para una segunda parte de su ‘Libro de la risa y del olvido’, pues ambas cosas se merece el descubrimiento criminalizador. Para la bajeza moral (y literaria) de algunos el sumo ejercicio de la crítica no es más que el pobre recurso a la denigración constante de lo que es inalcanzable para ellos (como las uvas verdes de la fábula esópica), y nunca podrán gozar de esa virtud que Aurelio Arteta definió en su último libro: la admiración moral (y literaria, añado yo).
En cuanto a lo del Homero femenino, es otra nota humorística tributada (aunque le resultará provechosa al autor) a la correctísima idiotez contemporánea.
Y sobre la última ocurrencia aznariana, parodiando a Karl Kraus escribiendo sobre Hitler, “no se me ocurre nada” (que no haya sido ya dicho).
Vale.
ebd

Blog de Paco Piniella dijo...

De los tres siempre me quedaré con Kundera, solo con el título de su gran novela ya me había conquistado. Y de los tres, siempre tiraré al estercolero al que tú bien sabes.
De Homero, pues bueno al final da igual que sea hombre o mujer, porque ¿son los libros masculinos o femeninos? ¡vaya dilema!
Al final son pocos los que llegan a Ítaca y desde luego a nuestro ilustre bigote se lo comerán las medusas o le harán un mal de ojos y se le caerá esa curiosa melenita que se ha dejado ¡es que tiene malo hasta al asesor de imagen!
Kalinijta.

Triana dijo...

Esta noche no me siento con animo de dar una opinión seria y razonada, de acuerdo con casi todo lo dicho en los anteriores comentarios, pero para acostarme con una sonrisa me estoy imaginando al del bigote devorado por las medusas de camino a Itaca...
Buenas noches.
Triana

Diarios de Rayuela dijo...

Decía Felipe González que los expresidentes eran como los jarrones chinos, valiosos sí, pero que nadie sabe dónde ponerlos. No se le puede aplicar la ocurrencia a Aznar: lo que habitualmente dice no son más que delirios de soberbia; repecto a dónde ponerlo: en el más pequeño islote de las Azores.
Un cordial saludo.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Dalby ha conseguido que hablemos de él con su propuesta: es lo que tiene lo políticamente correcto, que nos hece desviar la atención.
Fántástico Henri-Lévy y estupendo (en el sentido valleinclanesco del término) Aznar, ejerciendo de Latino de Hispalis.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Mega, claro que cuesta convencer a la gente de lo contrario. La "oportunidad" de la difamación, en la recta final para el Nobel (entre los nombres sonaba el de Kundera), lo dice todo.
Diarios de Rayuela, no había pensado en las islas Azores para "aislar" a semejante personaje-jarrón. Buena idea.
Juan Antonio, qué recuerdos me traes con referencia a Latino de Híspalis. La altura moral del personaje valleinclanesco es mayor que la de nuestro "Ansar".
Gracias a todos por vuestra visita y comentarios.

Betty B. dijo...

A Aznar le pasa lo que a casi todos, que cualquier excusa es buena para atacar lo que no se quiere asumir. Se ocupan del problema del cambio climático porque electoralmente no queda más remedio, pero les interesa tanto como a mí las teorías del primo de Rajoy. Lo consideran asunto de ecologistas y gente de malvivir. En fin.
En cuanto a lo de Kundera, aunque no forma parte de mis mitos, me parece muy lúcida la conclusión de Lévy: sí, ésta es la época del "prohibido admirar" y el resentimiento.
Y Homero, mujer, anda. Cosas veredes, Antonio...