viernes, 26 de septiembre de 2008

Sobre literatura en los blogs


Hace unos días un amigo me preguntaba, a propósito de estos silenos, si colgar escritos originales en la red no es un desperdicio a la par que un riesgo. Mi amigo, que no tiene blog, aunque sí navega a menudo por estas aguas procelosas, expresaba dudas que a todos nos han asaltado alguna vez. Y ponía el acento en dos aspectos que merecen ahora una breve reflexión. Por "desperdicio" se refería a la vida en extremo efímera que tiene cualquier noticia o texto en la red, hecho aún más grave si de escritos de cierta calidad se trata. El ritmo vertiginoso y cambiante de la red no da tregua y, a la manera de las noticias periodísticas, con su exposición comienza su acabamiento. Cierto que un relato, un poema, un ensayo... tienen otro tempo de lectura y disfrute más pausado, pero tampoco a ellos hace muchas concesiones la red. Porque no se trata sólo de "colgar" físicamente (si en esto puede hablarse de más físico que el tacto del ordenador), sino de mantenerlo "vivo", atractivo para los lectores, esa pléyade de desconocidos que acechan por los rincones más remotos. Es una lucha ardua, semejante a la de los títulos literarios en los escaparates de las librerías, donde todos quieren un primer y duradero espacio, pero sólo los hijos mimados de las grandes editoriales consiguen lograrlo. Y, en fin, para que nos lean ¿cuántos? Y para que no quede apenas memoria de esa lectura (porque un post no se relee, como, por ejemplo, el relato de Monzó o el poema de Verlaine que descansa en nuestra mesilla de noche). La calidad es otro asunto, de más difícil consideración, porque la "democratización" de la escritura que concede la red trae precisamente lo que todas las democracias: la convivencia de seres de variado pelaje. Y todo escritor (en el sentido más laxo del término), grande o pequeño, reputado o desconocido, tiene su corazoncito y su dosis de vanidad, y, por supuesto, familiares y amigos que le aplauden y jalean también a través de la red. En cuanto al riesgo, es obvio que no sólo en las aguas somalíes abundan los piratas. Pero también esto es consustancial a la red. Los textos ya editados no corren mayor riesgo que los que amenazan al texto en papel, pero los inéditos son otra cosa. ¿Soluciones? Dependerá del valor que cada cual atribuya a los escritos que muestra en la red y del fin que persiga con el mantenimiento de su web. Los escritores ya consagrados (o simplemente con editor pendiente de su actividad) podrán incluso editar en papel todo o parte de lo que exponen en la red, sin que nadie venga a exigirles que sean inéditos. Ahora bien, los demás han de andarse con ojo. Porque de un tiempo a esta parte entre los editores (y en las bases de los certámenes literarios) se extiende la exigencia de que los trabajos no hayan sido publicados "por ningún medio de difusión", con mención expresa, y cada vez más frecuente, de internet. Si se tienen dichos temores, lo razonable es seleccionar bien lo que se expone, es decir, guardarse para una posible exigencia editorial lo mejor de la producción y mostrar otros escritos, muchos de ellos nacidos por y para la página web. Porque la red sí tiene algo bueno, que justifica por sí solo esta suerte de exhibición: que nos permite pulsar el acierto, desacierto, calidad o irrelevancia de un texto gracias a los comentarios (si los hay) de los lectores. Y esto, para escritores principiantes o inseguros, es de gran ayuda.

(Imagen: Erasmo, de A. Durero)

15 comentarios:

brujo don carlos dijo...

Hace mucho que vengo reflexionando sobre los temas que planteas en esta entrada y creo que un blog es un medio con muchas limitaciones a la hora de hacer literatura. Sólo quien esté suficientemente desapegado de la idea de tener muchos lectores y que no le preocupen los plagios podría desarrollar un proyecto literario en un blog y siempre con las limitaciones propias del medio, que tú mencionas.

Veo al blog más como un vehículo para que un autor promocione su obra que para publicar en sí mismo. Por otra parte, en internet hay ahora servicios como Lulu.com o Bubok.com que permiten a un escritor publicar fácilmente en papel y en pdf.

Es la primera vez que visito este blog y he llegado desde Mujeres de Roma.

Saludos

extractos (lola) dijo...

Un saludete...

Pilar M Clares dijo...

Hola, vengo a hacer el "mandado" de Isabel; me agrada tu reflexión, pero creo que dejas de lado algo bien importante: el rastro que deja todo lo escrito, bastante más duradero que lo impreso a no ser que hablemos de las grandes páginas,esas a las que se vuelve. Más de uno y una ya querrían que desapareciese.
Un saludo, y hala, me voy a seguir con los deberes de la romana, que ha premiado a unos cuantos. Besos

TOMÁS dijo...

Escribir, escribir...
http://tropicodelamancha.blogspot.com

adu1 dijo...

Me temo que la red es, en esto, el mero reflejo de lo que ocurre, desde hace tiempo, en las librerías. Ni en ellas hay lugar para el reposo. La producción compulsiva sustituye, en todas partes, al relato lento, pausado. La intervención urgente no sólo encuentra acomodo en los posts sino, hablando de la producción editorial en materia de ciencias sociales y humanas (p.e.), en libros y libros y libros y libros..... que mueren antes de nacer.

Lauren Mendinueta dijo...

Antonio, las reflexiones que haces son todas muy válidas y casi estoy totalmente de acuerdo contigo. Disiento cuando dices que la literatura en Internet tiene una vida efímera, yo creo que es justo lo contrario. Un texto queda colgado en la red y allí podrá ser consultado hasta el infinito desde cualquier parte del mundo. Las revistas, por ejemplo tienen una vida bastante más corta.
El otro día leía en el blog de una revista literaria colombiana que los materiales que no publicaban por falta de espacio en sus ejemplares, pero que tenían cierta calidad, eran colgados por ellos en Internet. Estuve un rato consultando esos materiales y pensando que aparecer en una revista que se publica en Bogotá es casi lo mismo que nada, mientras que los que aparecieron en la versión electrónica (tal vez con textos un poco inferiores) estaban publicados con la cara al mundo entero. A mí si me ponen a legir que me publiquen en la verisón electrónica, tendré más lectres asegurados. Un abrazo

Isabel dijo...

Lo bueno de la red para quien le gusta escribir sin un objetivo pretencioso ni ánimo de lucro es la libertad que permite y la oportunidad de quien quiera lo lea y de su opinión. A quien interesen otras cosas que se busque otros caminos. A mi este me parece estupendo y sobre todo democrático.

Alejandro dijo...

Un blog es, como dices, un escaparate, pero también un archivo, una biblioteca y una forma increíble de democratizar las creaciones. Evidentemente que si los editores ponen como exigencia textos inéditos, los autores que estén sujetos a estas pautas mejor que creen material exclusivo para la web. Pero pienso que la lectura es en sí misma la que requiere tal o cual soporte. Me refiero a que un Quijote en paperback es para leerlo en un avión, en la oficina o en un café, un ejemplar númerado de lujo es para leerlo en otro contexto, de la misma forma los blogs son para ciertos momentos y lectores. Quizás el secreto esté en permitir colgar el material valioso solo en blogs de confianza, serios y actualizados.
Saludos
Alejandro

Juan Antonio, el.profe dijo...

Reflexionas sobre algo que todos los que escribimos blogs nos hemos planteado alguna vez (o muchas). Cuando alguien escribe y piensa que lo hace con cierta calidad (y tiene juicio para saberlo), suele querer lectores para sus escritos. Si uno no piensa en lo económico (la buena literatura rara vez da para comer), si lo que quiere son lectores, ¿por qué no un blog? Eso sí, habrá de ajustarse a las condiciones que el medio impone, con textos de mediana extensión. El peligro básico es que para que haya lectores el blog tiene que actualizarse a menudo, y eso puede ir en contra de la propia calidad del blog.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Querida Lauren, estoy de acuerdo contigo en que lo escrito puede quedar colgado largo tiempo (¡incluso hasta después de muerto el autor!), pero la red es un maremágnum de tal envergadura que el acceso a lo escrito es cambiante (google modifica continuamente el orden de las páginas que buscamos) y no siempre cómodo. Y me refiero sobre todo a la facilidad de relectura que ofrece un libro. Por otra parte, te has preguntado alguna vez qué ocurriría si BLOGGER sufriera un apagón y se perdieran los archivos de miles, millones de blogs. ¿Qué rastro quedaría de lo escrito? ¿Sería accesible?
Besos.

Lauren Mendinueta dijo...

Ni lo digas Antonio, que desaparezcan los blogs sería terrible. Una gran pérdida. Sé que muchos guardan el material que publican en documentos de Word, yo no lo hago, ni pretendo que lo publicado en mi blog pase a otro formato. Inventario es sólo una ventana para compartir lo que me gusta. Nunca escribiría un poema para suirlo al blog, por ejemplo. Mi trabajo literario está muy alejado de este medio.

sergio astorga dijo...

Me gustaría recordar a León Felipe
"Pero que están hablando ahí de la palabra, siempre en discursos de modista, que si desteñida o apretada. !Basta ya! La palabra es un ladrillo..." (Cito de memoria)
Los medios no hacen literatura.
Los blogs rebasarán a las EDITORIALES, que no al libro. Habrá mediocridad y plagios, recordad los Siglos de Oro, como le es propio al genero humano.
Escribir es un compromiso íntimo, no público. Si pensamos al revés tendremos mercado y academia, no literatura.
Un abrazo. Palabra.
Sergio Astorga

Mega dijo...

Pues yo escribo ficción precisamente desde y gracias a la existencia de los blogs. Quiero decir que si no fuera por el compromiso de tener que ir actualizándolo, seguramente no me sentaría a escribir ni a repensar lo que escribo, así que al margen de lo que establezcan concursos y editoriales (esperemos que no todos coincidan), para mí publicar en Internet sólo ofrece ventajas. En cuanto al plagio, también lo recogido en libro es susceptible de correr la misma suerte...

Por otro lado, yo no veo incompatible publicar primero en la red y luego hacerlo en papel. A fin de cuentas, también aparecen libros de artículos que antes fueron publicados en revistas o periódicos, ¿no os parece?

Un abrazo sileno

Fernando Valls dijo...

¿Desperdicio, riesgo? Hoy en día es más probable que alguien lea un texto en un blog que en una revista literaria o académica. Y, desde luego es mucho más sencillo acceder a una bitácora que a una biblioteca. Pero, además, las entradas también pueden imprimirse, guardarse, como yo he hecho con ésta, y por supuesto releerse.
La calidad, que hoy por hoy no falta en la red, la busca cada uno, según su gusto y criterio. Y no me parece que haya ni más ni menos riesgo de plagio que en los textos impresos.
Y, en efecto, como comenta Antonio, cada vez es más frecuente que en los concursos literarios, las piezas que hayan aparecido en la red ya no se consideren inéditas, como tampoco lo son las que se publican en revistas literarias o periódicos. Cuando yo le pido a un escritor un texto inédito para el blog, doy por hecho que tampoco se ha visto en ninguna bitácora.
Saludos

abusadete dijo...

deberian de hablar de los blogs que se asoman a otros y copian los post de otros asi, calladitos y en silencio...