Se celebraban los juegos circenses en honor del bello Apolo, cuando alguien dio la voz de alerta: Aníbal, el azote cartaginés de Roma, se dirigía al frente de un gran ejército hacia las puertas de la Ciudad. El gentío corrió a coger las armas y los juegos quedaron interrumpidos. Luego, pasado el peligro y ya de vuelta, se extendió por el pueblo el temor de que el dios se hubiese ofendido por la suspensión de la ofrenda que se le tributaba. El sacrilegio podía costar caro a la ya sufrida Roma. Sin embargo, en el circo encontraron a un anciano que bailaba y bailaba casi extenuado. Había logrado mantener encendida la llama de la piedad (o más bien del pragmatismo). Cuentan que ahí nació el susodicho adagio: "Si baila un anciano, la situación está a salvo".
(Fuente: Polidoro Virgilio. Libro de proverbios)
(Imagen: Coliseo de Roma. Fuente: Silenos)
(Imagen: Coliseo de Roma. Fuente: Silenos)
6 comentarios:
Hay que reconocer que los ancianos romanos le echaban mucho valor a eso de enfrentarse a los enemigos. Desconocía esta anécdota, que refleja muy bien esa mentalidad hacia los dioses. Saludos cordiales.
Lo del baile de los ancianos bien podría ir ya por nosotros. Pero ya sabemos que la felicidad es compartir una hogaza de pan y una jarra de vino con un amigo, en una barca. ¡Salve, Sileno!. Veranio te catula.
Entre col y col, una lechuga. Así es tu blog siempre, un viaje de ídas y vueltas del pasado al presente, pleno de literatura y buen gusto.
Un abrazo
Gracias por el susodicho y por la maravillosa foto.
Saludos.
Querido amigo, paso a decirte que en el post que voy a colgar mañana viernes comunicaré el premio que me has otorgado. Me marcho una semana a Roma y voy muy mal de tiempo, así que no podré visitarte hasta mi regreso. Un abrazo.
Ahora, si bailara un anciano para ahuyentar posibles afrentas, nuestros gobernantes no lo tendrían en cuenta para nada...
...Como si vieran llover.
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