
Hora punta en los andenes del metro. Un hombre corre precedido por su sombra, que camufla sus perfiles humanos entre el gentío atropellado. El hombre ignora que ha salido de casa desparejo. Llega al trabajo y saluda, pero su saludo suena geminado, porque ya saludó antes su sombra. Es mediodía. El hombre se dispone a almorzar donde suele. En la mesa quedan restos del almuerzo reciente de su sombra. Cumplida la jornada, atardecida la hora, el hombre vuelve a casa. Por su habitación camina descalzada su sombra. A pesar del cansancio, inicia en la cama el ritual del deseo con el cuerpo de la amada, pero ella duerme ya gozosamente satisfecha.
Antonio Serrano Cueto
(Léase también en Minificciones, el blog de Alejandro Gelaz y Delfín Beccar).
(Remedios Varo, La despedida, 1958)
Cortesía de Antonio Sarabia
21 comentarios:
Doy gracias por no tener una sombra tan desconsiderada... Buen relato, amigo Antonio, por no hacer mudanza en su costumbre.
Tu hombre desparejado y magnificamente escrito me ha recordado el relato de Gogol "La nariz", de sus Cuentos de San Petersburgo.
Ya ves, genialidades enhebradas en el tiempo y la distancia.
Un abrazo
Quizá, debiera el pobre hombre buscar más acá de esa sombra. Al menos con respecto a lo de su amada, ya que, una vez apagadas las luces de la habitación, las sombras quedan como esperando en el pasillo.
Estupendo relato Antonio. Enhorabuena.
Un saludo desde Puerto Real,
Eduardo Flores.
Me ha encantado tu estilo literario.
Dejo un saludo.
Sill
El eterno arquetipo de la sombra. Si me traspolara a lo Jungiano diría que develas en el relato a ese individuo que tiene la sensación de llegar a la fiesta cuando ya se fueron los músicos, cuando solo quedan las migajas de la torta. Me encantó, es un miedo recurrente y frustrante. Pero tarde es solo un concepto temporal y todo es alcanzable. Me gustó el tono y como supiste convertir comedia en tragedia. Felicidades. Saludos,
Alejandro Gelaz
Gran relato, Antonio. Hay sombras traicioneras.
Muy buen relato, amigo mío. Ese resto de uno, que es la sombra, burlando su condición de efecto; esa alteración inquietante de la causalidad; esa victoria de lo que es por consecuencia sobre lo que es por sí mismo… Un Platón al revés que ve que las “ideas” (que eran las que “eran de verdad”) imitan y persiguen a sus sombras, a ese desperdicio de la luz que reina en la caverna.
Un saludo.
Me sumo al concierto de parabienes. Gran relato. Esperamos más.
Pues sí, me gusta mucho la idea del hombre que se desdobla y llega tarde a su propia vida, todo el rato por detrás de su sombra.
Yo creo que eso puede pasar.
Felicidades por el relato, Antonio.
El final acaba de hacer inquietante el micro. Buenísimo.
Abrazo.
Está muy bien, porque al motivo de la sombra le añades también el del doble.
El final es lo mejor de todo, y lo peor para ese hombre desparejado. Un relato genial. Feliz fin de semana.
Estupendo relato, Antonio, con su equilibrio tragicómico y su plausible absurdo, desasosegador. Enhorabuena.
Una sombra que daña nada menos que al hombre de la que procede. Sin contempaciones.
Resulta terrorífico, además, porque le hiere donde más le va a doler.
Buenísimo de principio a fin.
Un abrazo
La idea del desdoblamiento a través de la sombra que precede (no va detrás, ni siquiera a la par) me permitía, sencillamente, poner sobre el tapete la esquizofrenia que puede llegar a sentir el hombre cuando su vida gris se le vuelve menosprecio de sí mismo. Y eso ocurre todos los días.
Gracias a todos por vuestras visitas y vuestros amables comentarios.
Un micro parecido escribí, precisamente, acerca de otra clase de esquizofrenia que aquejaría al hombre moderno por igual, aunque en mi caso es la víctima la que precede al asesino. (Me hizo gracia...) ;-D
"El caso"
Aunque la policía tacharía aquel caso de insólito, en realidad se trataba de un suceso trivial: la chica se empeñaba en apretar el paso, pero sólo conseguía con ello estar cada vez más cerca. Su insistencia en perseguirme por delante terminó siendo mortal.
Más abrazos
Me ha gustado mucho este microrrelato.
Muy bien narrado y divertido.
Al hombre le salió una sombra demasiado avezada y un tanto descarada. Va a tener que ajustarle las cuentas por su atrevimiento...
Llegué a este blog desde "Sueños en la memoria" (mega) que es uno de los que leo frecuentemente.
Saludos.
Bienvenida, Luisa M., y gracias por el comentario.
El relato se me antoja genial .... Yo tanto como lo de la sombra ... creo que no me pasó todavía nunca, pero a veces por los rincones de mi casa, sorprendo a los "subtipos", unos duendes de sombra que se esconden entre los ángulos de las paredes y echan a correr inmediatamente que miras hacia ellos.
Por otra parte la ultimísima parte del relato, me recuerda a Uther Pendragón, cuando merced a los encantamientos de Merlín, engendró a Artur, engañando a su madre, que creía yacer con su marido ..... Camelot's stories ....
Me parece un relato genial con la elaboración de una atmósfera inquietante muy conseguida. Felicidades. Me gustaría publicar en mi blog éste y otros microrelatos, obviamente citando siempre la autoría y procedencia.
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