miércoles, 9 de julio de 2008

Otra vez el verano, otra vez Julián Ayesta


Este verano ya anda derecho, lo cual se aprecia en la frecuencia con que el lector de bitácoras se topa con estampas estivales teñidas de azul insobornable o cruzadas por el vuelo de los vencejos. Yo mismo he sucumbido a los recuerdos de los veranos de antaño, cuando era un escolar al que las mangas del mundo le quedaban bien largas. Y hoy vuelvo a ello, pero esta vez para recordar un libro, que leí hace años por indicación de un amigo, J. M. Benítez Ariza. Libro breve, de apenas una sentada, que se vuelve todo él una hermosa evocación de los olores, los colores y las músicas del verano: Helena o el mar del verano, de Julián Ayesta (1919-1996). Nacido en Asturias, licenciado en Filosofía y Letras y diplomático de carrera, Ayesta es autor de algunas obras teatrales y de esta única novela, que ya tiene su lugar entre las perlas únicas de la literatura española. Siete escenas, entre verano, invierno y otra vez verano, claves en el despertar al amor de un niño de clase alta durante sus vacaciones en Gijón. He aquí las líneas que principian el relato, bocado que espero incite a leer el resto: El dulce de guinda brillaba rojísimo entre las avispas amarillas y negras y el viento removía las ramas de los robles y las machas del sol corrían sobre el musgo, sobre la hierba suave y húmeda y sobre la cara de los invitados y de las Mujeres y los Hombres, que estaban fumando y riéndose todos a un tiempo. Y brillaban también las copas azules para el Marie Brizard y los cubiertos de postre. Y los lunares de luz -los grandes persiguiendo a los pequeños- corrían sobre el mantel lleno de manchas moradas de vino y migas. Y por las tardes había corrida y los hombres tenían la cara y las mejillas y las narices brillantes. Y también brillaba el café, tan negro con cenizas de puro rodeando la taza...

Helena o el mar del verano apareció en 1952 en la editorial de la revista Ínsula,
del mismo nombre. En la fotografía la portada de la edición de Sirmio de 1987.

5 comentarios:

Mery dijo...

Pido compasión ante esta avalancha de recomendaciones que ultimamente recorren varios blogs.
Tengan piedad de quienes tenemos la parrilla de salida atascada de libros por leer. Los mas antiguos se me están sublevando y temo una revolución en toda regla si oso atosigarles con uno mas.

Como no dudo de que es una novelita deliciosa, tomo nota, no obstante.
Un abrazo

Betty B. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Betty B. dijo...

Totalmente de acuerdo con Mery. Podría copiar y pegar su comentario, pero se vería feo, supongo:-) Es horroroso hacer planes de lectura, sobre todo para los que tenemos que ir robando el tiempo de donde podemos (siempre acabamos cometiendo injusticias).
De todas maneras, yo voy a intentar colar a éste en la parrilla de salida porque estoy muy veraniega y ese dulce de guinda, esas copas azules para el Marie Brizard y el café que brillaba, me han dejado muchas ganas de seguir leyéndolo...
Un saludo, Antonio, gracias por la recomendación.

Fernando Valls dijo...

Me alegra mucho que recomiendes ese pequeña onra maestra que es `Helena o el mar del verano´.
Pero la ed. de 1952 apareció en la editorial de la revista Ínsula, del mismo nombre. Posteriormente la sacó Seix Barral. La ed. de Acantilado, antes Sirmio, es de la pasada década. Y perdona por estas precisiones de tiquismiquis.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Gracias, Fernando, corrijo de inmediato los datos editoriales. Un saludo.