jueves, 3 de julio de 2008

El último crotoniata es el primero entre los restantes griegos


Míscelo era griego y jorobado. Quiso un oráculo divino hacerle el honor de un encargo principal y lo envió a fundar una ciudad en la región de Calabria, en el sur de Italia, la llamada Magna Grecia. Al conocer la ciudad de Síbaris, que tomaba su nombre de un río vecino, Míscelo debió de sentir envidia fundacional (un mal que entonces aquejaba a varones escogidos), pues cuentan que se presentó de nuevo ante el oráculo pidiéndole explicaciones de por qué no había tenido él la ocasión de fundar Síbaris. El oráculo le espetó: "Míscelo, de espalda corta, aprueba y agradece el hogar que se te encomienda". El hombre regresó resignado a Italia y fundó la ciudad de Crotona, que, andando el tiempo, habría de convertirse en cuna célebre de atletas. Allí nació, entre otros, el renombrado Milón, tantas veces campeón de lucha. También es digno de memoria el clamor festivo de los crotoniatas cuando siete de los suyos superaron a todos los demás participantes en unas olimpiadas. No imaginaba el jorobado respondón esta gloria postrera.

5 comentarios:

Antonio Azuaga dijo...

Todo un tragaldabas, por otra parte, este Milón que, amén de crotoniata y fornido discípulo pitagórico, seguía una dieta alimenticia que no sé yo si aplaudirían hoy nuestros entrenadores olímpicos. Y eso que Aristóteles lo cita como referencia en su “Ética a Nicómaco” de la proporcionalidad que ha de estimarse entre el justo medio y nosotros mismos.
Pero lo que me gusta de tu entrada de hoy es la moraleja: uno tiene que centrarse en hacer lo que le corresponde hacer. Y punto. Aunque la recompensa del esfuerzo, muchas veces (quizá todas), pueda llegar con caprichosa demora.
Un saludo.

Herman dijo...

Un relato deleitoso y didáctico. Me pregunto si el término "miscelánea" guarda alguna relación con Míscelo, tu personaje disforme. Saludos afectuosos.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Estimado Hermán, aunque ambas palabras parecen tener una etimología común, proceden de términos distintos: "Míscelo", del griego "Myscelos", y "miscelanea", del latín "miscere" ("mezclar" en español), que a su vez se relaciona con el griego "mísgo".
Saludos y gracias por la visita.

Marco Valerio Corvo dijo...

Curioso nombre: Míscelo. Situaba yo a Crotona en la Tirrenia. Debo estar confundido con Cortona. Y había oído que en Olimpia los atletas concentrados solo comían queso, pan, ajos y aceitunas. Excelentísima dieta donde las haya.
En fin, tengo pendiente todavía "el sur de la Bota", y bien que me gustaría conocer pronto Calabria, Basilicata y Apulia. Ya no se me olvidará nunca Crotona. Intentaré asomarme a ella.
Abrazos

Mery dijo...

El ser humano, siempre envidiando lo ajeno...
Siempre me ha sorprendido esa forma de nombrar homérica :Míscelo, de espalda corta...Aquíles, el de los pies ligeros...

Un abrazo