sábado, 14 de junio de 2008

Tríada Sabatina, 2


1. Imagen: procesión de fuegos fatuos, trasunto de nuestra vida: brevedad y fulgor.

2. Versos memorables:

Debajo de las tardes terrestres de infinito
cromatismo de luces de un único color
resuena en los cristales unísono y trinito,
trolebús o tranvía, el tango de un motor.

(Del soneto "Oda a Buenos Aires", de Jaime Siles)


3. Sugerencia: visitad el blog "El hueco del viernes" (elhuecodelviernes.blogspot.com) y participad en la curiosa iniciativa que ha tenido su autor, David González.

10 comentarios:

Fernando Valls dijo...

Y a veces, Antonio, con permiso de los clásicos, también puede hacerse interminable, sin que llegue a surgir nunca fulgor alguno, ¿verdad?.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Totalmente de acuerdo, Fernando. El fulgor, en todo caso, es un desiderátum.

Betty B. dijo...

Me encanta la tríada sabatina, Antonio: el fulgor deseado consuela un poco de la brevedad o el defecto, aunque sólo un poco; preciosos los versos memorables, junto al tango del motor he oído que“gimen gemas de jades y jazmines”, también memorable; la sugerencia, muy interesante, como siempre.
Saludos y muy buen fin de semana.

manly dijo...

He visto tu procesión de fuegos fatuos, he leído tu fragmento de la Oda de J.Siles y me he apuntado a la iniciativa de David Glez.
Como verás, he hecho todos los deberes.
Saludos ¡¡¡¡¡

Carlos Coto dijo...

Ayer conocí tu blog por el comentario que hiciste en Apostillas literarias, después te encontré en 1000 blogs, estas dos veces que te he visitado me ha gustado lo que escribes y quisiera invitarte a un proyecto que se iniciará en julio. Traeré la propuesta en cuanto esté afinada, espero te interese.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Muy aplicada, Manly. En cuanto a la propuesta, Carlos, a ver de qué se trata. Bienvenidos ambos.

Antonio Azuaga dijo...

Esta tríada es un peligro:
Al principio nos adviertes: ¿fulgor y “fatuo”? ¡Vanitas vanitatum!
Luego nos distraes de la fugacidad con palabras que perduran, con Siles.
¡Y al final nos tientas con esa “sugerencia”!...

Por cierto, he pecado.

Mery dijo...

Veo que la tríada se ha adelantado al sábado, para que tengamos tiempo de meditarla y poner en práctica ciertas recomendaciones.
Voy un poco atrasada en mis tareas blogeras, pero intentaré ponerme a ello de inmediato, es decir, que voy a visitar el blog que nos comentas.
El tango de un motor...sólo un poeta puede ser capaz de semejante figura.
Un beso

Marco Valerio Corvo dijo...

Yo que no soy poeta - mas quisiera - sí que me pellizcaba por todo el cuerpo para no llorar ante los mosaicos de oro, por ejemplo, de Santa Sofia de Estambúl. Y si me pellizcaba no era precisamente por vergüenza pueril, sino para que los grupos de japoneses en bandada, no fuesen a grabar mi imagen, y colgarla en el "you.tube". Hubiera permanecido allí en esa Iglesia todo todo el día.
Pero digo esto, porque también me gustan las valles hechas con metálicos somieres en las lindes de nuestros montes y campos. Y también podría emocionarme el tango de un motor.
Me huele a la Argentina, al Mar del Plata, a la oscura y ventiscosa Patagonia, a un mate bien cebado en la República Oriental del Uruguay, cuanto me gustaría conocer aquello, profundizar cuanto mas en sus literatos, casi lloro también con casi la mitad de sus películas ....

Un abrazo.

Marco Valerio Corvo dijo...

Y en cuanto al fulgor de lo fatuo. Que no se asuste nadie. Que no tenga pena alguna. ¿O acaso alguien creía que era algo más que un puñado de polvo?. Que un manojo entrelazado de celulas nerviosas y angustiada, de las cuales, a poco, no quedará ni el rastro, ni el recuerdo. Pero yo, que en verdad me creo la mayoría de las veces la vida y la poesía, no creo que deba preocuparnos para nada lo efímero de ésta, no es mas que un leve parpadeo. Pero ¿quien acaso pidió venir aquí? Aceptemos pues, la inevitable fugacidad de cada instante ....