lunes, 16 de junio de 2008

Certeza


Este vivir con muerte cierta,
este morir despacio viviendo,

este saberse con rumbo impuesto

hacia la misma nada primera,

este desandar el camino andado

por angosto y circular sendero,

este sentir que mañana ha acabado

y ayer empezó su acabamiento,

este vano soñar que aún es pronto…

10 comentarios:

Mega dijo...

Cómo me recuerda el "¡Ah de la vida!", de Francisco de Quevedo...

(Represéntase la brevedad de lo que se vive y cuán nada parece lo que se vivió)
«¡Ah de la vida!»... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la Salud y la Edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue; Mañana no ha llegado;
Hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el Hoy y Mañana y Ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.

Quevedo, Parnaso español

Bonitos versos.
Un saludo

Herman dijo...

Estoy con Mega. Quevedesco y desolador. Me ha gustado mucho el último verso: "Este vano soñar que aún es pronto".
Un abrazo

Antonio Serrano Cueto dijo...

Sí, Mega, recuerda sobre todo el final del soneto del gran Quevedo. Siempre me estremeció aquello de "junto pañales y mortaja".
Gracias, Herman.

Antonio Azuaga dijo...

Estoy con lo aquí dicho, y con ese hermoso, auténtico y triste verso final.
Un saludo.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Iba a decir algo sobre Quevedo, pero veo que se me han adelantado. Ay, el cotidie morimur. Buenos versos, Antonio.

Marco Valerio Corvo dijo...

Muy chulo. Aquel siglo de oro dió muchísimo de sí. Y a mí, inevitablemente, siempre, me recuerda la infancia, o mas bien la primera adolescencia, es decir, la primera parte de la primera adolescencia .... No me asusta, será que aún me aferro, ciego y loco, a esta segunda adolescencia que aún vivimos ... Siento, que, a estas alturas de la vida, ahora es cuando nos "estamos enterando" ....

Mery dijo...

Veo que todos acudimos aquí con Quevedo en la cabeza. Poco puedo añadir entonces, salvo que tus versos destilan una calidad y una calidez absoluta.
Un abrazo

Eduardo Flores dijo...

Dicho lo dicho hasta ahora, sólo me queda destacar, cómo la paradoja del sentido de la vida sigue latente hasta nuestros días, habiendo evolucionado muy poco aquella inquietud de don Francisco. Es poco menos que un placer, saber que es así, si no, ni siquiera la poesía tendría su sitio.

Un saludo,
Eduardo Flores.

Eduardo del Pino González dijo...

¡Vaya repelús! Estremece, sí.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Bienvenido, Eduardo, por partida doble.