miércoles, 14 de mayo de 2008

Vanidad





Entre la tierra y el cielo, la vanidad marmórea de los hombres.









(Fotografía: Vaticano: Silenos)

8 comentarios:

Antonio Azuaga dijo...

Espléndida sentencia, Antonio: siempre andamos interponiéndonos entre la sencillez y la grandeza, aunque la grandeza se descubra tal porque nosotros nos interponemos. ¡Una pena si lo hacemos (que lo hacemos) sólo por “vanidad”!

Isabel Romana dijo...

No sé si el querer perdurar es vanidad, o humano rechazo de la muerte. Saludos cordiales.

Víctor González dijo...

O simplemente otra forma de diseminar una prole. "Instinto básico"
Saludos.

Mega dijo...

Y tan marmórea...

Un saludo

Mery dijo...

Excelente antítesis: vanidad marmórea. La pasión que conlleva la vanidad humana, junto al frio del mármol.
Y es que tu sabiduría no se puede ocultar, como siempre, Antonio.

Marco Valerio Corvo dijo...

Y la verdad es que al final, todo se lo comerá el tiempo .... desapareceran las pirámides, los legajos mejor guardados, los archivos mas celosamente vigilados .... desapareceremos nosotros, y nuestra prole, y todo rastro de que la Humanidad existió una vez. Y el Planeta, y nuestro sol amarillo se volverá rojo, y luego azul, y al final no será ya más ....nada ....

Pero mientras tanto ..... Todo necesitamos el reconocimiento del otro, de los otros ....

Curioso rincón de Roma, ciudad que no en vano busca nerviosamente revestirse del epíteto de "eterna" ....

Lo de la prole no lo creo, o será que yo carezco de ese instinto "biologicista", que se dice que se tiene, pero que en realidad a lo mejor es "egoismo".

El rechazo a la muerte, me cuadra más. ¡Como nos gustaría vivir siempre en la leyenda! de los que nos quieren.

manly dijo...

Escueto y directo = genial.

raúl Q dijo...

esa columnata es una mandíbula terrible, da miedo.