lunes, 19 de mayo de 2008

Mucho se derrama entre la copa y el borde de los labios

Cuando un anciano plantaba con sumo esfuerzo una viña, apareció en su terruño un mozo vecino y le preguntó burlón que, dada su edad, para quién plantaba esa viña. "Para mí", respondió el anciano viticultor. El joven se marchó dudando de que el viejo viviera lo suficiente para ver el mosto. Crecieron las vides y llegaron a sazón. El anciano manda llamar al joven y, mostrándole una copa de mosto recién exprimido, le recuerda: "No creías que estos labios probarían el mosto, ¿verdad?" Pero he aquí que irrumpe en casa del anciano un niño gritando entre jadeos que un jabalí alunado se enseñorea de la viña y ya ha destrozado buena parte de las vides. El anciano deja la copa y, no menos jadeante, corre al encuentro del animal, que se revuelve contra él, lo golpea con la testuz y escapa. Moribundo oye cómo el mozo instruye al niño: "Mucho se derrama entre la copa y el borde de los labios".

11 comentarios:

Mega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mega dijo...

Esta idea de ir ilustrando con diferentes microrrelatos diversos proverbios me parece muy acertada.

Ya se sabe que los ancianos son muy presuntuosos... ;-)

Antonio Serrano Cueto dijo...

Querida Mega, en honor a la verdad debo decir que yo lo que hago es limarlas y aderezarlos un poco,
pero estas historias están recogidas en el "Libro de Proverbios" de Polidoro Virgilio, humanista italiano (ss. XV-XVI), escrito originariamente en latín. Si pinchas en el título de las entradas llegarás a mi traducción de ese libro. Por tanto, los relatos ya existen, con sus fuentes antiguas localizadas. Yo les doy un barniz literario para que se acomoden al gusto de los lectores del blog. Gracias por tus palabras.

Mery dijo...

Antonio es el excelso pulidor de obras excelentes.
Es un placer que llenes nuestros dias con parábolas, moralejas o como queramos llamarlas.
Mi saludo diario.

Mega dijo...

Ya sean "proverbios latinos con breves comentarios", ya una "colección de adagios glosados" (según se cuenta en la solapa), a mí me parecen perfectos microrrelatos...

Como si esos proverbios cumplieran la función de la moraleja dentro del relato, que parecen más bien fábulas...
¿Y dices que ya existían más o menos tal cual?

Un abrazo

Antonio Serrano Cueto dijo...

Como bien observas, la relación entre la fábula y el proverbio es muy estrecha ya en la Antigüedad. Muchas veces un proverbio es la moraleja de una fábula y, otras, la fábula es el desarrollo de un proverbio. Y qué son las fábulas esópicas y muchas historietas o anécdotas que nos ha legado el Mundo Clásico sino microrrelatos.
Estas glosas y muchas más, recogidas en el libro de Polidoro Virgilio, se encuentran en la que fue la más grande e importante colección paremiológica del XVI (y uno de los libros más influyentes en la Europa de los siglos XVI-XVIII): Los Adagia de Erasmo de Rotterdam. Actualmente preparo para la editorial Akal la traducción (está enteramente en latín) de esta magna obra. Gracias por tu interés.

samsa777 dijo...

Gracias por este nuevo texto. Fantástico

Rafael Lucena dijo...

Tanto se derrama como entre el noviazgo y el matrimonio.

Marco Valerio Corvo dijo...

Me parecen magníficas estas Historias. Y os vais a reír de mí, pero soy tan inculto y tan cateto (a pesar de mi romano nombre) que no que me creía yo que este "Polidoro" no era otro que el mismísimo Virgilio, ese que decía aquello de que Cádiz se fundó en el año 1104 antes de Cristo -creo que era él, igual me equivoco - ("cuarenta años después de la guerra de Troya" ....), teoría que afirman hoy historiadores y arqueólogos "que se la inventó por la cara" (La fundación de la ciudad no parece remontarse mas allá del 850 a.C. ... y no porque no se hayan datado vestigios, sino porque la Pentápolis Fenicia: (Arados-Byblos-Beritos-Sidón y Tiro), no estaba ni mucho menos tan madura en la época que dice el latino)

En fin siempre se aprende algo nuevo. Los relatos de Polidoro-Antonio son frescos y magníficos. Me encantan y deleitan sobremanera.

José Manuel Serrano Cueto dijo...

A veces me da envidia lo bien que escribes, mano, aunque la inspiración venga de Polidoro, que no es poco. Por cierto, bonito facóquero el de la foto.

Antonio Azuaga dijo...

Amigo Polidoro-Antonio, el gen de la sabiduría hermana siglos. En este caso el gen se llama “palabra”, la tuya para ser exactos. Agradecemos la sabia hermandad que es sabiamente escrita.
Me encanta.