martes, 6 de mayo de 2008

La sonrisa

Para Gemma Pellicer

Nada tengo que envidiar al Otro, ni a su sombra, ni al espejo, ni a su reflejo. Por varias razones visibles: soy más guapo, más simpático, no estoy solo y, como remate, mi edificio es un palacio de celebrada nombradía, una perla del Cinquecento boloñés: el Palacio Bolognini. Ahí es nada. Y ahora que el Otro se esfuma lentamente cual el humo de los barcos, o como un dulce sueño en la memoria, yo reivindico mi espacio en la blogosfera. Aunque de mí no depende si mi vida en esta galaxia flotante será efímera o tan duradera como la sonrisa centenaria que ilumina mi diabólico rostro.
(Fotografía: Silenos)

5 comentarios:

Mega dijo...

Estimado Antonio:
¡Menuda sorpresa! Muchas gracias por este texto tuyo que me tiene emocionada (y encantada).

Jajaja, esa sonrisa de fauno malvado seguramente seguirá luciendo varios siglos más; aunque sea bajo la estrecha vigilancia de toda esa ristra de cabezas, jaja.

La sonrisa que ahora luzco no desmerece en absoluto a la de tu pesonaje. ;-)

Soboro dijo...

Curiosos relatos basados en el perspectivismo de las cosas, que pueden tener también su punto humano.
Gracias Antonio, por darlos a conocer y a Gemma o Mega por escribirlos.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Sin duda, esa sonrisa nos sobrevivirá. Ya dijo Felipe Benítez Reyes aquello de que "nuestra vida valía aún menos que las piedras". Gracias por darnos a conocer esas inquietantes escenas de espejos.

Víctor González dijo...

Todo un caballero de las letras, ella toda una dama y yo un cortesano que observa satisfecho.
Saludos

Marco Valerio Corvo dijo...

Que maravilloso juego de imágenes, palabras y espejos .... Cautivo soy, de vuestra gracia y galanura. ¡Que bonita es Bolonia! Toda Italia se revela como fuente inagotable de arte e inspiración perpetuas .... Que envidia me dais, vosotros, que demostrais tan bien saber aprovecharlos ....