viernes, 30 de mayo de 2008

La cabeza durmiente


Salí de casa desenfadado, algo ligero de peso y sin los habituales quebraderos de cabeza (el trabajo, la economía, los achaques, las exigencias del blog, el cortejo de las Musas...), y caminé sin descanso por la ciudad renovada. Acaricié el aire prendido de fragancias, paseé junto a los niños que acudían al colegio y dejé que me abrazara una lluvia menuda, liviana. Cuando regresé a casa, aún seguía durmiendo. Esperé a que despertara para poder tomarme un café.

Antonio Serrano Cueto

(Obra del escultor australiano Ron Mueck)

12 comentarios:

Mega dijo...

El sueño se fue de paseo. Qué estupenda descripción-relato.

Por cierto, que esta cabeza debe de tener unas dimensiones enormes, ¿me equivoco?

Menos mal que los sueños todo lo reparan... ;-P

Víctor González dijo...

¿En el cortejo de las musas ha tenido que ver algo el último post de la megamusa?
Abrazos.

Mery dijo...

Espero que cuando despertara estuviara tan ligera de peso como tu durante el paseo.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Buen micro, sí señor. Tal vez sea la explicación de por qué a veces nos levantamos con dolor de pies...

Antonio Serrano Cueto dijo...

No, Víctor, aunque la entrada de Mega trata el tema del doble (como en otras anteriores suyas), a mí me ha estimulado ver en la red las impresionantes esculturas de Mueck. Esta cabeza me hizo pensar que sería bueno salir por un rato al aire de la mañana sin las preocupaciones cotidianas. Eso es todo. Lo demás, imaginación de los lectores.

Juan Manuel Macías dijo...

Es magnífico. Me encanta.
Por lo demás, yo daría cualquier cosa por tener una mañana así, aun a riesgo de convertirme en un paseante acéfalo.
Un saludo.

Antonio Azuaga dijo...

Agradezcamos a las esculturas de Mueck que te hayan “estimulado” para escribir esta entrada. Pero sólo por eso. Me gusta muchísimo más tu texto que esa decapitación durmiente o cualesquiera de las hiperbólicas (por lo grande o lo pequeño) “figuras” de Mueck.

manly dijo...

Impresionante texto e imagen.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Gracias, Manly, y bienvenida.

Betty B. dijo...

Buen paseo. En lugar de perder la cabeza, dejársela en casa de vez en cuando. Muy buena idea (para el relato y para todo). Saludos.

Isabel Romana dijo...

Felicidades por la publicación de tu cuento en el blog "Los convidados". Lo he releído con gran placer y me parece muy justo que se le de la mayor difusión posible.
En cuanto a esta escultura que inspira tu relato de hoy, resulta escalofriante. Nada me impresiona más que las cosas inanimadas que tienen una apariencia real. No puedo creer que salieras con tu cortejo de musas dejándote a tí mismo así... Saludos cordiales.

Marco Valerio Corvo dijo...

Perdona, Antonio, que me permita el lujo, de sin ruborizarme decirte un piropo tan grande: a veces estas pequeñas entradas me recuerdan lejanamente al "Livro do Desasosego" de Fernando Pessoa, para mi modesto entender, y mis cortos conocimientos, el escritor mas inteligente que ha existido nunca (quiero decir, de los que yo conozco)

Aprovecho para pedir disculpas otra vez por mis fallos técnicos:
- No tengo internet en casa
- En el trabajo dispongo de 10 minutos para leer y
- 5 minutos para escribir a lo largo de toda la mañana (menos mal que con las 400 pulsaciones por minuto me "desfogo")
- el servidor se bloquea, y nerviosamente, pulso varias veces (¡luego resulta que las recoje todas!)
Un abrazo.