martes, 15 de abril de 2008

Morirse de otra manera (o el tránsito deseado de José Gomes Ferreira)


Hace más de veinticinco años, siendo un muchacho ávido de versos ajenos, me topé por casualidad en una librería de viejo con un libro de portada oscura y sobria, que llevaba por título Poesía portuguesa actual. Quince poetas, entre los que entonces sólo atiné a reconocer a Pessoa. Los demás nombres me eran tan extraños como atrayentes: Miguel Torga, Mario de Sa-Carneiro, Ruy Cinatti, Joaquim Namorado... Por pocos libros he sentido más cariño que por esta antología bilingüe publicada por Pilar Vázquez Cuesta una década antes, en 1976. Y pocos poemas he recordado más a menudo en estos años que el que José Gomes Ferreira (1900-1984) compuso con ocasión de la muerte de Manuela Porto. Juzgad vosotros si no desearíais marcharos así... sutilmente:

Devia morrer-se de outra maneira.
Transformarmo-nos em fumo, por exemplo.
Ou em nuvens.
Quando nos sentíssemos cansados, fartos do mesmo sol
a fingir de novo todas as manhâs,
convocaríamos os amigos mais íntimos com um cartâo de convite
para o ritual do Grande Desfazer: "Fulano de tal comunica
ao mundo que vai transformar-se em nuvem hoje
às 9 horas. Traje de passeio".
E entâo, solenemente, com passos de reter tempo,
fatos escuros, olhos de lua de cerimónia, viríamos todos asistir
a despedida.
Apertos de mâos quentes. Ternura de calafrio.
"Adeus! Adeus!"
E, pouco a pouco, devagarinho, sem sofrimento,
numa lassidâo de arrancar raízes...
(primeiro, os olhos... em seguida, os lábios... depois os cabelos...)
a carne, em vez de apodrecer, començaria a transfigurar-se
em fumo... tâo leve... tâo sutil... tâo pólen...
como aquela nuvem além (vêem?) -nesta tarde de outono
ainda tocada por um vento de lábios azuis...

Se debía morir de otra manera.
Transformarnos en humo, por ejemplo.
O en nubes.
Cuando nos sintiésemos cansados, hartos del mismo sol
fingiendo de nuevo todas las mañanas,
convocaríamos a los amigos más íntimos con una tarjeta de invitación
para el ritual del Gran Deshacerse: "Fulano de tal comunica
al mundo que va a transformarse en nube hoy
a las 9 de la mañana. Traje de calle".
Y entonces, solemnemente, con pasos de refrenar el tiempo,
traje oscuro, ojos de luna de ceremonia, vendríamos todos a asistir
a la despedida.
Cálidos apretones de manos. Ternura de escalofrío:
"¡Adiós! ¡Adiós!"
Y, poco a poco, despacio, sin sufrimiento,
en una dulce pereza de arrancar raíces...
(primero, los ojos... a continuación los labios... después el pelo...),
la carne, en vez de pudrirse, comenzaría a transformarse
en humo... tan leve... tan sutil... tan polen...
como aquella nube allá lejos (¿la veis?) en esta tarde de otoño
aún tocada por un viento de labios azules...

Traducción de P. Vázquez Cuesta. Fotografía tomada de la web Proyecto Vercial (base de datos sobre literatura portuguesa).

3 comentarios:

Mery dijo...

Antonio, es una belleza de texto, por su contenido y su continente. Sería estupendo que nos siguieras deleitando con algún otro poema mas de ese libro (por lo que cuentas es uno de esos tesoros que brillan de repente llamando nuestra atención).
Enhorabuena

Mityu dijo...

Siempre me deslumbra la dualidad, la posibilidad de ser y no ser. Dado que yo no me rijo estrictamente por la razón, este último devaneo no me supone el menor esfuerzo ni pudor expresivo.

Con ello vengo a decirle que he ojeado sus últimas entradas, que el poema me parece confortable, aunque me apetecería corresponder con otro. Quizás en una próxima visita.

Ah, sí, se me olvidaba, el encabezamiento venía por lo pequeño que es el mundo siendo tan grande.

Gracias por permitir que su blog sea visitado por todos.

Un saludo.

Cuarentaytresbotas dijo...

Genial el poema! Gracias por compartirlo. ¿Sabes dónde podría encontrar más poesía portuguesa en edición bilingüe?