jueves, 10 de abril de 2008

Letras, colorín y móviles

Esta mañana, por amabilidad de José A. Hernández, he sido invitado a participar en una tertulia en Punto Radio. Hemos hablado durante una hora del desprestigio de las Humanidades. He de reconocer que he sido el más pesimista. Quizás porque desde hace algún tiempo me tintinea en los oídos el brillante lamento de Max Estrella: "las letras no dan para comer, las letras son colorín, pingajo y hambre". Lo de "colorín" es opinión cada vez más generalizada: para muchos las letras son como los afeites, un adorno que hermosea, un timbre de cierta nobleza, pero que, como la nobleza misma, no deja de ser, a estas alturas de nuestra era, un jarrón que "hace bonita estampa". Mi querido Joaquín decía en la tertulia que debemos saber adaptar nuestros saberes a la demanda de los tiempos, convencido de que es posible recomponer el valor de las Humanidades. Cierto. Pero si ello significa defender que el seudo-lenguaje de los SMS de los adolescentes es una innovación positiva para nuestro idioma, como han hecho algunos congresistas estos días en San Millán de la Cogolla, qué diantre. Otros han de ser los caminos, y espero que no sean inescrutables. Buenas noches.


3 comentarios:

Eduardo Flores dijo...

Es meter el dedo el la llaga que jamás debió existir. Cuestionar la función y forma del lenguaje parece ir en relación con el nivel cultural de nuestra sociedad, que basa sus pilares sobre una nociva televisión. No hablemos de nuestro magnífico sistema educativo. Supongo que esto también tiene mucho que ver en este trágico asunto. Y ya, el remate de los tomates es, que respetables personalidades del mundo de las letras, borrachos de no sé qué vanguardismo consideren el uso que se le da la lengua de los sms, algo que considero práctico por lo que nos ahorramos pero que no debe tener más transcendencia.

Digamos que, retocando un poco aquello de Plauto, "el español es un lobo para el español", la solución pienso yo se encuentra en la literatura de actualidad. En novelas sencillas para el lector de a pie, sin "Rayuelismos" y "Ulisismos", novelas cómodas de leer cuyo contenido toquen el alma de dichos lectores y despierten en ellos la inquietud de qué está pasando con nuestra sociedad.

Tal vez, debí esperar a relajarme un poco antes de escribir este comentario para no intentar soltarlo todo de tal modo. Pero qué coño, esto clama al cielo.

Por si interesa, te dejo la dirección de mi blog, donde voy publicando algunos de mis poemas y escritos en general:

http://lamuertedelsuspiro.blogspot.com

Un saludo desde Puerto Real,
Eduardo Flores.

Mery dijo...

Eduardo, me adhiero a tus exclamaciones de desaprobación.
La in-cultura, la apatía, la involución es un desastre que va a mayores.
Antonio, una lástima no haber sabido lo de Punto Radio, te hubiera oído con sumo gusto. Otra vez será.
Un abrazo

Antonio Serrano dijo...

Estimados Eduardo y Mery, la cosa es muy simple: a muchos adolescentes (y a muchos también ya talluditos) les importa un rábano el lenguaje, sino es para construir jeroglíficos y expeler exabruptos. Nada que objetar cuando alguien que conoce y respeta la lengua usa en sus SMS K X P J W... para decir no sé qué. El problema está en los "melones" sin calar. Ocurre como en la publicidad o los mensajes políticos: con una cierta formación crítica podemos filtrarlos (esto sí, esto no, esto es una majadería); sin esa capacidad te las dan todas juntas. Otro día hablaremos, Eduardo, del sistema educativo, que da para mucho, y del encefalograma plano de muchos políticos.
Saludos.