martes, 22 de abril de 2008

Canción nupcial


¡Oh!, Himeneo, Himeneo, ven,
en casa de la novia se requiere tu presencia.
El padre sin descanso te apremia,
y te apremia el novio, vigoroso como Ares.
¡Oh!, Himeneo, Himeneo, ven,
ven con antorchas, Himeneo, que doren
las espiras de tus bucles,
siembra de luminarias el camino negro
que conduce a la casa del novio.
¡Oh!, Himeneo, Himeneo, ven,
el cortejo aguarda dispuesto tu guía,
mientras mozas casaderas tejen guirnaldas
con cánticos festivos y desvergonzados.
¡Oh!, Himeneo, Himeneo, ven,
llévala al fin hasta el tálamo florido,
donde Venus ya apareja dardos, escudos,
lances y treguas para el primer asalto.


4 comentarios:

Orlando Romano dijo...

Como Himeneo, inspiración, inspiración, ven... Estupendo blog, querido amigo. Prometo constantes visitas. Felicitaciones.

Víctor González dijo...

Los clásicos... esa inagotable fuente de inspiración.

Mery dijo...

Y yo me pregunto ¿por qué diablos las librerías están llenas de Zafón, Ken Follet, Dan Brown, y no hay espacios mínimos en sus escaparates para semejantes joyas?

Una delicia el Himeneo.

Marco Valerio Corvo dijo...

¿Y quien lo sabe?
¿Porque malas películas se prolongan en las carteleras durante meses? ¿Y otras mucho mejores no llegan nunca ni siquiera a realizarse?
¿Por que se lee a Ken Follet ....? ¿Porque creen - la mayoría - lo que dicen periódicos o publicidad?

Muy hermosos los versos.